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Edgardo CARRILLOxxx
xxxedgardo@revistaasi.com.mx
FLATULENCIAS ecológicas
"...y aunque no haya pedo
lo tienen que hacer
y es que la hacen de a pedo nomás por joder".
'No hay pedo', canción de Alex Lora
Más allá de la legítima lucha que algunos
organismos no gubernamentales -no alineados, presumen ellos-
han emprendido en ciertos casos como el del Cytrar y el antiguo
vivero de Villa de Seris, en Hermosillo, sigo sosteniendo
que ellos son más activistas políticos que verdaderos
ecologistas.
Ya
antes he documentado cómo estos grupos están
siempre listos para actuar en movimientos que les representen
buenos reflectores, pero no se les ve activos en cuestiones
tan sencillas pero fundamentales como difundir la conveniencia
de separar los desechos orgánicos de los inorgánicos
(dudo que siquiera en sus hogares ellos realicen tales prácticas),
o en el adecuado manejo de las llantas usadas o de los acumuladores
de autos o de las pilas alcalinas, que si bien pequeñas
representan una seria amenaza de contaminación para
la tierra y para el agua.
En
este último caso vale abonar como todo un acierto la
campaña que acaba de emprender el ayuntamiento de Hermosillo
para recolectar las pilas alcalinas que la gente normalmente
tira a la basura y llevarlas a un confinamiento de desechos
tóxicos, con el cual Sonora no cuenta porque -primero-
ciertamente el Cytrar estaba operando mal y había que
cerrarlo, y -segundo- porque la cerrazón de las ONG's
no ha permitido se avance en el centro de tratamiento de desechos
tóxicos -CIMARI- que se piensa construir en Sonoyta.
Para
mi gusto el director de Ecología del ayuntamiento local,
Ramón Aello Vizcaíno, nos sale debiendo en cuanto
a acciones ambientalistas que, como funcionario, debe promover
más allá de campañas coincidentes con
fechas significativas, como fue el caso de esta de las pilas,
anunciada justamente cuando se celebró el Día
Mundial de la Tierra, ayer 22 de abril. Pero aún así,
en este caso, bien por él, esperando que la campaña
pase de tal y se convierta en algo permanente.
Son
justamente este tipo de acciones las que se necesitan. Pero
en cambio las ONG's optan por hacer manifestaciones de no
más de 100 personas con velas, ataúd, minuto
de silencio y toda la cosa por los árboles "caídos"
en el parque de Villa de Seris, y a los que en todo caso igualmente
deberían llevarles pastel al lugar a donde fueron transplantados
(267 al Parque Conmemorativo y 90 en el Paseo del Río).
Pero ahí están, aferrados en abrazar árboles
secos, meras ramas.
Quizá
lo más divertido en el Día Mundial de la Tierra
fue el manejo que algunas personas hicieron de los estudios
que indican que la ganadería es una de las actividades
más contaminantes, debido al gas metano que las reses
expelen en sus eructos y flatulencias, lo cual si bien es
cierto, no deja de ser indicativo de algo que se antoja mera
ociosidad ecológica, pues si a gas metano vamos, ahí
está por ejemplo el que producen los cuerpos en descomposición
en los cementerios u otros tantos tóxicos que generamos
los humanos.
Es
verdad que esos gases de las reses podrían disminuirse
significativamente con algunos cambios en su alimentación,
pero el asunto no pasa de ser un mero dato curioso al reparar
en que hacerlo significaría alterar la forma de producción
ganadera, sobre todo en lo financiero -y ya ven que los ganaderos,
sobre todo los grandes, son bastante lloroncitos-.
Pareciera
que en esto de la ecología -en especial si se celebra
el Día Mundial de la Tierra, o del agua, o del árbol
o del pájaro Uyuyuy-,la gente preocupada por el medio
ambiente busca más que nada la oportunidad de lucirse
apareciendo con algo llamativo, aunque eso nos signifique
estar en contra de todo y de todos. Flatulencias ecológicas,
pues... aunque sean de vacas pedorras.
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