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Edgardo CARRILLO LÓPEZ Edgardo CARRILLOxxx xxxedgardo@revistaasi.com.mx

Lo que es parejo no es AGUA TURBIA
(ó: Agua que no has de beber...
no la tires porque te multan)

"Razón y piel, difícil mezcla: agua y sed, serio problema".
Canción de Jarabe de Palo

Del total de agua potable que se produce en Hermosillo, 36 por ciento se pierde en fugas y filtraciones por deficiencias en la red de distribución. Un problema que los funcionarios y empleados municipales deberían resolver y no han logrado hacerlo, por lo que deciden emprender un programa de vigilancia y multas contra los despilfarradores -de agua, por supuesto-. Una vez más se pasa a los ciudadanos la factura de la ineficiencia de las autoridades, las cuales de seguro no van a autoaplicarse las penas del programa en cuestión que, además, no deja muy claras sus bases legales.

Esta acción trata de que a partir de la próxima semana dos empleados (uno de la Contraloría municipal y otro del área de Cultura del Agua) patrullarán la ciudad -el ayuntamiento donó ya un vehículo, uno apenas- para, cámara de vídeo en mano, sorprender a quienes laven banquetas y autos a manguerazo limpio, e incluso a los que rieguen jardines fuera de un horario establecido de las siete de la tarde a las siete de la mañana. Como quien dice un tandeíto "pa' regar las matas".

Con la prueba de la imagen, ya sea en fotografía o vídeo, Agua de Hermosillo aplicará multas que van de los 100 a los mil salarios mínimos -que en ambos casos representan ya una lana-, cargados para su cobro automático en el recibo de consumo.

El fundamento legal lo remiten al artículo 178 de la Ley de Agua del Estado de Sonora, que en efecto señala esa sanción para quienes desperdicien el líquido, aunque cabe señalar, primero, que no se encuentra en esa ley la justificación para cargar la referida multa a la factura de consumo y, segundo, que otra ley, ahora la de Agua Potable y Alcantarillado (104) indica en su artículo 111 que las sanciones en estos casos irán de uno a 30 días de salario mínimo para usuarios domésticos, y de 10 a 500 para los comerciales e industriales.

Es de entenderse que, a pesar de la marcada diferencia en el monto de las infracciones entre una y otra ley, se están guiando en la de alcance estatal porque jurídicamente es lo correcto, y no -lejos de nosotros pensar tal cosa- porque quieran aprovechar para allegarse algún dinerito extra, que en todo caso si usaran para mejorar el servicio no tendría tanto de malo, pero sabemos que luego mucho dinero se va a beneficiar a los vividores del sindicato de Agua de Hermosillo, encabezado por Salvador Corrales, que por cierto hace unos días ya realizó su segundo paro de labores en lo que va del año.

Como medida para evitar la mala utilización del agua, el programa de patrullaje y denuncias es perfecto, y más allá del mero ánimo de señalar la disparidad entre dos leyes, hay una cosa que en lo personal sí me hace ruido, y no se trata precisamente de si van a reparar las fugas o no, que -total- el que unos dejen que se tire el agua no es argumento para que otros también lo hagan.

Más bien la idea es saber si la cosa va a ser pareja: ¿Igual irán a actuar estos guardianes líquidos cuando se trate de un ciudadano común que cuando el derrochador sea un empleado municipal de esos que riegan camellones y jardines al pleno medio día?, porque no es de creerse que el ayuntamiento de Hermosillo vaya a lograr algún acuerdo con sus trabajadores sindicalizados -sindicatos, siempre los sindicatos- para que esas labores de regado las hagan entre las siete de la noche y las siete de la mañana, como establece ahora la regla.

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