Revista Así - Información de Fondo Revista Así - Información de Fondo
Revista Así - Información de Fondo
Revista Así - Información de Fondo
Volver a la página principal Editorial Entrevistas Reportajes Artículos Columnas Nosotros Contacte con nosotros
Impresora SINO
Impresora SINO

PARADIGMAS

Martín Alberto DELGADO SALDIVAR Martín Alberto DELGADO SALDIVAR martin.delgado@itelcel.com



Esclavos de la historia: los "maus"

Hermosillo - Cananea - Sierra Vista - Hermosillo - Santa Ana - Magdalena - Ímuris - Santa Ana - Magdalena - Nogales - Santa Ana - Magdalena - Santa Ana - Hermosillo, fue mi itinerario en cinco días y cuatro noches.
El anterior es el recorrido por las ciudades donde sostuve reuniones en ese agitado orden y en la época que Magdalena se convirtió en un set de cine en vivo. Días muy activos para rematar en una noche de graduación escuchando divertidas anécdotas y vivencias de la filmación en voz de la propia presidenta municipal de Magdalena, con la sola aclaración de que nunca fui su interlocutor, nada más salía a fumar al área de la alberca y oía una divertidísima plática en la que yo no estaba incluido.
Como podrá apreciar, pasé por el tramo de nuestra carretera No. 15 de Hermosillo - Santa Ana - Magdalena varias veces. Y la verdad es que uno logra asustarse, en especial de noche. Por momentos no sabíamos si transitábamos en cuatro carriles o en dos.
Siempre he considerado que los clientes merecemos buen trato, pero en la carretera no lo hay. Pésima señalización; no se avisa cuándo hay doble sentido y cuándo cuatro carriles; tramos demasiado angostos con alturas de tres a cinco metros, como si estuviéramos en la cresta de una montaña manejando a 100 kilómetros por hora y donde con un movimiento en falso va uno al precipicio; no hay luces suficientes, y las colas de espera en la caseta de Magdalena son interminables porque -supongo- el contratista para arreglar dos casetas fue el más barato. O hay rapidez o hay calidad, pero no las dos cosas a la vez.
En esto de ser cliente lo somos del gobierno federal, del estatal o del municipal o de los tres. Aun cuando pago impuestos no me considero mandante. Los gobiernos hacen los que el gobernante quiere. Entonces mejor asumo que soy cliente. Así, pago por un servicio que es la carretera y descubro que pago de oquis porque el servicio es pésimo.
La realidad es que la carretera ya quedó chica para el flujo de tráfico. Esto no se reconoce por el gobierno federal y lo asume como una simple ordeña de ingresos. Quisiera ver la carretera con acotamiento suficiente para que un auto se estacione en caso de accidente. Una simple llanta ponchada haría un caos en las desviaciones de doble sentido con desfiladeros de cinco metros.
Quizás por esto estoy de acuerdo con el gobierno del estado aun cuando una autoridad no debe incitar a la resistencia civil o quebrantamiento de la ley. Simplemente no entiendo y quisiera pagar por una verdadera infraestructura.
En resumen, la carretera no arroja buenas cuentas a la Federación y con ello al partido político gobernante en la Nación. Un enfrentamiento de colores hace más difícil de analizar la situación.
Como simple mortal, al regresar el sábado, después de enojarme repetidas veces y comentar lo malo de la carretera, me encuentro saliendo de Santa Ana con la policía de la SHCP deteniendo el flujo de tráfico. Me detienen y preguntan "¿qué trae?"; hasta ese momento creía que revisaban papeles de los autos, pero no es así, es una volanta disfrazada. Después me detiene la policía federal de caminos o como se llame porque "parecía" que el polarizado del vidrio delantero estaba mal. No soporto las revisiones militares, pero menos soporto que cualquier institución -que no sabe hacer su trabajo- aparente hacerlo deteniendo los flujos normales de tránsito.
Me molesto porque empezamos a aceptar los paradigmas a los cuales nos enfrentamos en la carretera:
1. Pagamos -y mucho- por una pésima infraestructura, y
2. Hacemos largas colas sólo porque están "remodelando" las casetas.
3. Hay una revisión militar para ayudar a los norteamericanos, no a México, mostrando que:
4. El ejército erróneamente hace funciones de policía, quizás porque todavía confiamos en él y en las policías nunca.
5. Hay demasiadas volantas que detienen el tráfico vehicular en la carretera, asumiendo que uno es culpable al detenerlo, cuando deberían hacer su trabajo en las ciudades y no en la carretera.
Pensaba en estos "detalles" cuando, al ver la "volanta" de la SHCP me acordé de las épocas en que no había semáforos en las aduanas y pagar derechos era un sufrimiento, pero veíamos que los agentes aduanales tenían una vida de reyes con la sola propina "para las sodas" de cada incauto que tenía que arreglarse con los vistas aduanales por fuerza. También recordé del caso del "Pipes", quien hace más de 15 años fue detenido, por un faro delantero defectuoso, cuando regresaba de Hermosillo a Ciudad Obregón; lo detuvo un policía federal de caminos y le pidió "para las sodas", el "Pipes" sólo le dio 20 pesos de aquellos -no traía más- y el Mickey Mouse se enojó enseñándole la cartera con más 5 mil pesos sólo del día. El "maus" -como dice el Minipingüi al ratón Mickey Mouse- terminó haciendo la multa y el "Pipes" aceptándola.
Quiero entender que estamos en otros tiempos, que las cosas ya no son así, que hay gente nueva, pero cuando se atraviesan a detener el tráfico de la carretera siento que cambiamos todo para no cambiar nada.
Mención especial merecen los delegados federales de la SHCP y de la Policía Federal de Caminos y de CAPUFE, ya que colaboran activamente con el gobierno estatal al hacernos enojar a los forzados usuarios de la carretera. Llegué a Hermosillo como agua para chocolate contra las instituciones federales ineptas y su falta de servicio al cliente.
Por lo pronto el análisis de la carretera, para nosotros los simples mortales, rebasó los análisis fríos. Estamos entre el odio o el afecto. No hay puntos intermedios. O es blanco o es negro, no hay grises. O Estamos a favor de que la carretera se haga con acotamientos, que las obras son un desastre y que las volantas nos recuerdan que alguien -que no sabe hacer su trabajo- quiere "para las sodas". O bien vemos que todo está bien y hay que acatar la ley. Pero, ¿de quién es la ley?
Verá usted. A mis 55 años no puedo desprenderme de mis experiencias y pensar que las cosas ahora son diferentes. La tecnología es distinta, las relaciones interpersonales han cambiado, pero las actitudes siguen siendo las mismas; al parecer son muchos los que "quieren para las sodas", sean azules o rojos, o bien es una excelente estrategia de los delegados de la SCT, SHCP, CAPUFE y PFC para que ya no votemos por el PAN.
Si analiza lo que piensan los jóvenes de hoy sobre los partidos políticos, encontrará que para ellos la historia es éso, historia. No la vivieron. Hoy, estos jóvenes -nuestros hijos- ven las cosas diferentes. Antes era como las novelas de Televisa, donde los malos son muy malos y los buenos son muy… buendejos, y ahora son como las novelas de TV Azteca, donde ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos.
Nadie dice que la carretera está bien, sólo que se rebasaron las formas; la cuestión es hasta dónde tenemos que soportar la ineptitud o la corrupción o ambas cosas. Así, descubrimos que ni los azules son tan buenos ni los rojos son tan malos, pero traemos mucha experiencia y con ello, quizá, amarguras del pasado.
Al final, como cliente estoy molesto. Y este cliente castiga no comprando el servicio. Eso será en julio de 2009 o 2012, cuando decidiremos comprar el servicio de administración azul o el servicio rojo, depende de si "quieren para las sodas" o siguen con sus volantas, o simplemente son ineptos. Cuestión de buenas atenciones.
Con "¿qué trae?" o "déjeme checar su vidrio" o "déme para las sodas" hacemos un regreso al pasado de los pésimos servicios y toda la corrupción. Era el mundo de los "maus", escribirá en el futuro el minipingüi. Por esto, al menor signo de que volvemos a la corrupción e ineficiencia nos "enchilamos".
Ni modo, somos esclavos de nuestra historia.

Inicio Siguiente
Revista Así, información de fondo.
Editada por Servicios Informativos del Noroeste, S.A. de C.V.
Gustavo Muñoz No. 15, esquina con Callejón Campeche.
Hermosillo, Sonora, México. CP 83180
Tels. (662) 218-86-17, 218-66-71 y 216-59-29