TENDENCIAS
Miguel Ángel VÁZQUEZ RUIZxxxxxmvazquez@pitic.uson.mx
Ser un estado ganadero implica
sacrificar recursos para alimentar animales en vez de personas...
La prioridad de la economía agrícola sonorense
no es abastecer el mercado interno de los alimentos....
históricamente ha sido una economía que prefiere
ver al norte antes que al sur, en busca de los mercados
internacionales...
Antes que organizar la producción nacional para abastecer
de alimentos al país, el gobierno federal prefiere
eliminar aranceles para traerlos del extranjero, a precios
cada vez más altos. Repite la estrategia vigente
desde 1994, con las secuelas hoy conocidas.... es necesario
volver al campo con otra visión y otras estrategias.
REGRESO AL CAMPO
En
el mundo actual la gente prefiere que la identifiquen con
lo urbano. El medio rural más bien es visto como
un espacio bucólico para huir del trajinar de la
ciudad. Desde hace décadas los políticos han
tenido otras prioridades, y los auténticos agricultores
han sobrevivido a duras penas. El campo fue olvidado. Por
eso hoy cobra la factura.
Hace unos días se dio a conocer que los productores
de trigo del Valle del Yaqui tendrían un excelente
año agrícola, ya que el precio alcanzaba casi
los cuatro mil pesos la tonelada. Posteriormente se ha difundido
que los almacenes de granos del puerto de Guaymas están
saturados en virtud de que las proyecciones para el 2008
eran para recibir 120 mil toneladas para la exportación,
que han sido ostensiblemente superadas ya que la cantidad
esperada es de 600 mil toneladas, es decir cinco veces más.
Los silos están saturados.
El trigo proveniente del Valle del Yaqui, pero también
del Mayo y Guaymas, está siendo exportado a Argelia,
España, Perú y Guatemala. Los productores
del grano viven una especie de boom que les redituará
una buena cantidad de divisas. Esto es congruente con la
lógica de una economía de mercado cuya ley
principal es obtener beneficios, pero evidentemente paradójico,
ya que la situación del país es de grave escasez
de alimentos, principalmente de granos.
Dentro del cúmulo de información sobre la
crisis de alimentos, el Banco Mundial acaba de dar a conocer
que el déficit de alimentos en México alcanzará
este año la cifra de 4,903.5 millones de dólares
(aproximadamente 52,900 millones de pesos), cantidad equivalente
a una cuarta parte del presupuesto federal para el campo
en el 2008.
En este problema de escasez de alimentos con precios progresivos,
¿cómo se inserta Sonora? De acuerdo a datos
en los anexos estadísticos de los gobiernos de Armando
López Nogales (1997- 2003) y Eduardo Bours Castelo
(2003-2009), de la siguiente manera:
El primer sexenio aludido muestra que en los ciclos agrícolas
1997-1998 a 2002/2003, del total de superficie sembrada
el trigo se llevó 47 por ciento, seguido de las hortalizas
y el maíz con 8 por ciento cada uno, el cártamo
y los forrajes 7 por ciento respectivamente, la vid 5 por
ciento y la alfalfa 5 por ciento. Según la fuente
mencionada, la diferencia entre la superficie sembrada y
la cosechada no es significativa.
Si lo anterior lo expresamos en volúmenes de producción,
es decir en toneladas, al trigo le correspondió 37
por ciento, a las hortalizas 37 por ciento, a la vid y los
forrajes 8 por ciento cada uno, al maíz y la alfalfa
7 por ciento cada uno y a los cítricos 6 por ciento.
Si finalmente los volúmenes los convertimos a pesos,
la vid con sólo 5 por ciento de la superficie sembrada
generó 30 por ciento del valor; las hortalizas con
8 por ciento de la superficie sembrada le siguió
con 26 por ciento; el trigo que se llevó 47 por ciento
de la tierra sembrada, únicamente aportó 22
por ciento de los ingresos; el maíz con 8 por ciento
de la superficie aportó un valor del 3 por ciento.
Las relaciones son interesantes en términos de la
orientación de la producción agrícola
sonorense. La vid de mesa y para producción de vino,
con una orientación para el mercado externo, es la
que generó mayores ingresos, que si bien algunos
corresponden a productores locales, en esto también
participan capitales estadounidenses y chilenos. Se trata
de una actividad muy concentrada en la zona de Pesqueira
y la costa de Hermosillo y Caborca.
Por su rentabilidad, la segunda actividad en importancia
fueron las hortalizas, con 26 por ciento del total. Con
una orientación predominante para la exportación,
el grueso de la producción se localiza en la región
de Huatabampo y Etchojoa, en el sur del estado. El trigo,
un cultivo histórico en la economía agrícola
sonorense, no obstante dedicarse casi 50 por ciento de la
superficie agrícola del estado a su producción,
en el pastel del valor total sólo le correspondió
22 por ciento.
En el tiempo transcurrido del gobierno de Eduardo Bours
las tendencias anteriores muestran ligeros cambios, en los
ciclos 2005-2006 y 2006-2007. En cultivos cíclicos
el trigo ocupa el primer lugar de la superficie sembrada
con 57 por ciento, pero el segundo por los ingresos generados.
A las hortalizas, en cambio, que ocupan el segundo lugar
por la superficie sembrada, les corresponde el primer lugar
del valor total, con 53 por ciento.
En el caso de los cultivos perennes, la vid de mesa ocupa
el segundo lugar en superficie sembrada con 21 por ciento,
pero el primero en valor de la producción con 50
por ciento en promedio. La alfalfa, en cambio, fundamentalmente
usada como forraje, ocupa el primer lugar por la superficie
sembrada con 36 por ciento en promedio, pero el tercero
por el valor generado.
Respecto al polémico asunto del maíz, es importante
mencionar que no figura como uno de los cultivos preferidos
de los agricultores sonorenses: en el periodo 2001-2003
sólo ocupó 8 por ciento, mientras que en el
2005 - 2007 el 5.8 por ciento en promedio. Asimismo, el
cultivo de frijol sólo ocupó uno por ciento
de la superficie.
Recapitulando: Del binomio clásico de la economía
sonorense constituido después de la década
de los cuarenta por el trigo y el algodón, ya sólo
tiene significación el primero. El algodón
se sigue sembrando, pero en mínimas cantidades. El
trigo, no obstante lo supuestamente bien pagado en México,
prefiere buscar los mercados internacionales. En la misma
lógica de la exportación está la producción
de vid y hortalizas.
Otro dato interesante es la producción de alfalfa,
cuyo destino principal es servir como alimento del ganado
vacuno, que durante el lapso de 2005 a 2007 ocupó
el primer lugar en la superficie sembrada de cultivos perennes.
Es decir, ser un estado ganadero implica sacrificar recursos
para alimentar animales en vez de personas.
El maíz y el frijol, sobre todo éste, no pintan
en el interés de los agricultores sonorenses, comparado
con el resto de los productos. De allí que haya que
esperar muy poco respecto a las aportaciones del campo sonorense
para abatir los faltantes de estos granos a nivel nacional.
Como puede observarse, la prioridad de la economía
agrícola sonorense no es para abastecer el mercado
interno de los alimentos. Y es que históricamente
ha sido una economía que prefiere ver al norte antes
que al sur. La busca de los mercados internacionales ha
sido una constante aprovechando la ventaja relativa de ser
estado fronterizo.
Así como Sonora, cada estado tiene su peculiaridad,
en mucho determinada por sus vocaciones productivas históricas.
Ante ello, el gobierno federal antes que organizar la producción
nacional para abastecer de alimentos al país, prefiere
eliminar aranceles para traerlos del extranjero, a precios
cada vez más altos. Así repite la estrategia
que ha estado vigente desde 1994, con las secuelas hoy conocidas.
Esto significa que es necesario volver al campo con otra
visión y otras estrategias.
MIGUEL
ÁNGEL VÁZQUEZ RUIZ es Licenciado en Economía
por la Universidad de Sonora, y Doctor por la UNAM. Es además
catedrático de la UniSon.