PARADIGMAS
Martín Alberto DELGADO SALDIVAR martin.delgado@itelcel.com
Una clase de análisis
de costo-beneficio
Ni
modo, tendré que darle una clase de análisis
de costo-beneficio "en lo que duran en deshacerse dos
hielos en un güisqui on-the-rocks", diría
Joaquín Sabina.
Pero primero le diré que el seis no me morí,
aun cuando fui por mis imágenes al ISSSTESON y llegué
con media hora de retraso por no encontrar mi credencial;
sin esa credencial uno no existe para cualesquier trámite
con ellos. Lógico, paciente de tercera al fin, me
pospusieron el examen para el próximo 12 pero del
siguiente mes. Le digo que la unidad de medida son meses,
no días. Supongo que al final tendré que hacerme
los análisis por mi cuenta. Si no estaba enfermo
creo que llegaré enfermo, tres meses después.
Para definir si una institución sirve o no, hay que
revisar la calidad de sus servicios. No entiendo por qué
no se invierte en mayor capacidad en imágenes si
el servicio es subrogado y las mayores fuentes de ingreso
de los hospitales (privados) son las imágenes y la
farmacia; en ese orden.
Pero prefiero olvidar mi problema con el ISSTESON, esperando
llegar sano y salvo al 12 del mes que viene, y le platico
que me eché a la tarea de definir si hay más
beneficios que costos al tener (o mantener o becar), a 12
diputados plurinominales en el Congreso del Estado.
Verá usted, en una empresa o proyecto de inversión
privado se analizan los ingresos en dinero -cash- así
como los egresos que tiene el mismo. Pesos constantes y
sonantes ingresan y se gastan, y el remanente se llama utilidad.
Si es mucha la utilidad la empresa es altamente redituable
para quien invirtió en ella, y es mejor que meterlo
al banco. Para evaluar los proyectos de inversión
existen los llamados estudios de factibilidad técnico-económica
y financiera a nivel de idea, perfil, pre y factibilidad
y de proyecto ejecutivo.
Pero en las obras y acciones de gobierno no se persigue
utilidad para los inversionistas. Se supone que todos los
contribuyentes somos los inversionistas. Se asume que toda
la sociedad tiene costos y beneficios. Y los estudios se
denominan de Evaluación Social de Proyectos. Y es
ahí donde inicia el problema, ya que se asume que
los dineros del gobierno son de la sociedad y éstos
deben invertirse en la opción que se traduzca en
mejor servicio, o programa, o plan y obra con más
beneficios que costos.
Primero le describiré los costos tangibles a monetizar
por "mantener" un diputado y concluirá,
como yo, que no son "baratos".
Esta es mi lista, pero debe haber más variables que
no identifico:
1. Sueldo directo.
2. Pago de prestaciones de servicios de salud, de vejez,
etc.
3. Apoyo para la labor propia.
4. Prestaciones proporcionales, ya que algún día
se enfermará o jubilará
5. Renta o amortización de inversión del espacio
de una oficina completa para el diputado. Entre más
diputados, edificios más grandes.
6. Amueblar una oficina completa, incluidos equipo de cómputo
y todos los servicios de comunicación.
7. Sueldos de secretaria y un auxiliar.
8. Renta de espacio de una oficina completa para la secretaria
y un auxiliar.
9. Amueblar dos oficinas completas, incluidos equipos de
cómputo, para secretaria y auxiliar.
10. Incremento en los costos de mantenimiento y servicios
de limpieza del edifico.
11. Incremento en la capacidad de los equipos y servicios
de interconexión como internet, teléfono y
redes internas.
12. Llamadas de teléfono y celulares del diputado,
su secretaria y auxiliar.
13. Servicios de oficina para al menos tres personas: copiadora,
agua, café, papelería, bebidas, etc.
14. A mayor número de diputados de partido hay más
actividad partidista quizá disfrazada de acciones
sociales.
15. A más diputados plurinominales hay un mayor número
de grupos políticos dentro de cada partido, lo que
hace que se entorpezcan las posiciones por las rencillas
internas.
16. Ya que todas las fracciones pagan asesores, entre más
diputados habrá más asesores y por lo tanto
un incremento en el pago proporcional de asesores o analistas.
Si monetizamos estas variables fácilmente llegaremos
a cerca de 10 millones de pesos por diputado en un período
de tres años, 120 millones de pesos en un período
por los 12 diputados plurinominales.
El problema es definir los beneficios, ya que los diputados
plurinominales responden a los intereses de los partidos.
Los criterios que se tomaron en cuenta para la redistritación,
es decir la conformación de los diputados uninominales,
fueron: 1). Balance poblacional o valor idéntico
de cada voto; es decir, antes los pobladores de la sierra
eran ciudadanos de primera porque menos ciudadanos tenían
más diputados. 2). Homogeneidad de la población
para preservar, en la medida de lo posible, los barrios,
colonias, secciones, municipios y comunidades rurales e
indígenas. 3). Facilitar a los ciudadanos el traslado
al lugar en el que habrán de sufragar entre otros.
Entonces, los beneficios tangibles de tener diputados plurinominales
que puedo apreciar, muy a fuerzas, son:
1. Mayor representación de los partidos y menor número
de conflictos políticos por contar con mayores de
espacios de diálogo.
2. Mayor actividad partidista, lo cual ya no sé si
es bueno o malo.
3. Mayor atención a la sociedad, ya que entre más
diputados, hay menos comisiones qué atender por diputado
y éste tiene más tiempo de atención
a sus representados, pero en los diputados plurinominales
sus representados son el mismo partido político,
por lo que sólo responde a quienes lo incluyeron
en las listas.
4. Aumento de número de plazas para los partidos,
pues entre más plurinominales mayor es el número
de personal colocado, lo que facilita tener muchos grupos
en cada partido.
5. Canalizar a los líderes al stablishment, toda
vez que cuando un líder anda descarriado se le propone
como candidato plurinominal y deja de ser problema.
Los anteriores no sé si sean beneficios para la sociedad.
Sí lo son para los partidos políticos y para
el gobierno. Actualmente, con tantos plurinominales sólo
hacemos crecer a los enanos. Después querremos diputados
plurinominales sectoriales o por nichos de mercado: género,
indígena, joven, empresario, rural, campesino, etc.
Pareciera que tendemos a una representación total
de la sociedad como en los tiempos del Partido Comunista
en la Unión Soviética, pero ahora con muchos
partidos. Una burda democracia partidista en nuestro Congreso.
Así, para el 2009 tendremos 21 distritos y 12 diputados
de partido (36 por ciento), lo que significa que podríamos
bajarle al menos 120 millones de pesos al presupuesto del
Congreso del Estado si desapareciéramos estos diputados.
Luego le cuento si llego a sacar mis imágenes. Total
si perdemos 120 millones de pesos en los diputados plurinominales,
qué más da sacar o no una imagen y comprobar
que en el ISSSTESON soy paciente de tercera.