En CABINA
Por: Manuel Torres R.
SILENCIO... GRABANDO: Ossie Guillén,
piloto de los Medias Blancas de Chicago, ha hecho sonar
tambores de guerra dentro de la organización patipálida
desde el momento mismo en que la prensa le preguntó
a quién atribuía el poco bateo del equipo.
Guillén, muy a su estilo bronco y directo, de inmediato
respondió: "No he de atribuirlo a mi esposa;
ella no es coach de bateo".
Greg Walker, el responsable de la preparación ofensiva
del club, se sintió aludido y hasta agredido con
la tronante contestación del venezolano. Pero Guillén
fue más allá cuando agregó que la oficina
tendría que realizar movimientos. Aquí "raspó
los muebles" del gerente general.
La pregunta es: ¿Hasta dónde tolerará
el alto mando del Medias Blancas este tipo de desplantes?
Ciertamente Guillén, toda una institución
de las paradas cortas del equipo durante sus días
de pelotero, goza de general aprecio en la "ciudad
de los vientos"; pero, a decir verdad, hay situaciones
que no pueden ser pasadas por alto, trátese de quien
se trate. Y, con mayor razón, cuando es un subordinado
quien hace públicos juicios negativos en los que
envuelve a la planta directiva de la empresa.
Bien haría Guillén en recordar aquella sabia
máxima de las abuelas: La ropa sucia se lava en casa.
Y el mentor de la novena de Chicago ha sacado los trapos
a secar a pleno sol, frente al público y ante los
numerosos aficionados seguidores de los Medias Blancas.
CORRE GRABACIÓN: Muy distinguidos analistas han venido
relatando la accidentada marcha de la antorcha olímpica
desde que ésta salió de Grecia con rumbo a
China, la sede de las olimpiadas de este año.
Ello nos anuncia indudables barruntos de tormenta para la
próxima justa olímpica.
¿La razón? Muchísima gente (habitantes
de buen número de naciones) desaprueba la política
que el gobierno chino ha desplegado con respecto al Tíbet,
a los monjes tibetanos, a su religión y a sus derechos
como personas.
Como consecuencia de esta intolerancia, el Dalai Lama, líder
espiritual de los tibetanos, ha vivido en su exilio de la
India, desde el año 1959.
El Tíbet aboga ante los chinos para que le concedan
autonomía y respeten sus creencias.
Es bueno saber que el Tíbet ocupa una buena parte
del territorio chino en el suroeste del país.
Con esta somera explicación creo que podrá
entenderse el por qué del hostigamiento a que han
sido sometidos tanto la flama olímpica como quienes
la portan en su amplio y tradicional recorrido. Se dice
que a su paso por Japón, fue necesaria la presencia
de tres mil agentes de seguridad para custodiarla. Sin perder
de vista que este símbolo del espíritu del
olimpismo partió de Grecia bajo el cuidado de numerosos
guardias, en China motejados por la gente como los "hombres
de azul".
Algo muy cierto: los ideales de convivencia, de hermandad
entre los pueblos, de libertad de las naciones, todos ellos
enmarcados en las competencias olímpicas, se han
venido degradando para convertirse en canales de presiones
políticas; en luchas reivindicadoras de razas; en
feroces escaramuzas entre empresas televisoras; en frívolas
pasarelas de esculturales actricitas convocadas por la televisión...
Habrá que esperar a que los nubarrones del verano
olímpico no sean anuncio de tempestad y que, por
el contrario, acarreen aires de concordia, entendimiento
y paz para los hombres de buena voluntad, como lo reza la
cita bíblica.
Un sincero voto para que así sea.
SUBIMOS EL VOLUMEN: Un lector le escribe al comentarista,
Juan Vené, en los siguientes términos: "Se
sufre mucho oyendo a los narradores y comentaristas de Fox
TV, por el pésimo castellano..." que utilizan
en las reseñas beisboleras.
Independientemente de la respuesta del señor Vené,
quien se muestra acorde con lo dicho por el aficionado remitente,
he de agregar que este tema ha sido objeto de varios comentarios
míos en el mismo sentido.
Pero el mal empleo del idioma no es privativo del personal
de aquella empresa norteamericana. Aquí en México
escuchamos cada "perla" en las voces de diferentes
cronistas, que francamente da pena por tanta gente que los
escucha en la creencia de que la manera en que se expresan,
es correcta, es válida, es autorizada.
Voy a un ejemplo: me he permitido señalar en diferentes
foros que la estadística referente al trabajo de
un lanzador, mencionada como "PORCENTAJE DE EFECTIVIDAD",
es incorrecta, es un disparate de principio a fin. Para
comenzar, no es porcentaje sino PROMEDIO; no es efectividad
sino EFICIENCIA.
Y tales equívocos aparecen cotidianamente en periódicos,
revistas y en guías oficiales, amén de su
uso en crónicas radiales, televisivas y en simples
conversaciones. ¡Mal! ¡Muy mal!
Lo he propuesto, y continúo en mi empeño:
cámbiese el pésimamente expresado porcentaje
de efectividad por promedio de eficiencia.
Pero, por lo visto, mi voz, como la del bautista, ha clamado
en el desierto.
VOLUMEN BAJA: Los numerosos aficionados de la región
del río Sonora se encuentran ante el formidable banquete
beisbolero del play off .
El equipo Mineros de Huépac representa la gran sorpresa
de este año. Me parece, y creo no equivocarme, que
han dominado la competencia desde el mismísimo día
en que las acciones arrancaron luego de la inauguración.
Vienen ineludibles remembranzas para quien esto escribe,
con la sola mención del conjunto huepaquense. Fue
precisamente Huépac la novena contra la que Medias
Rojas de Ures discutió por vez primera el banderín
de aquel béisbol. Eran los albores de la década
de los setenta. La serie de campeonato, programada a cinco
encuentros, nos la ganaron los Mineros en buena lid. ¡Y
en nuestro propio terreno!
Ulises Noriega los dirigió; el "Chero"
Estrada fue su baluarte en el campo. Y lo siguió
siendo por algunos años, aunque no volvieron a ganar
el título.
Esta temporada el béisbol ha mostrado su mejor cara
hacia Huépac.
¡Suerte!
EN EL AIRE: Algo positivo merece señalarse de aquella
competencia: este año decidieron eliminar a los llamados
refuerzos extranjeros, una práctica que mucho perjudicó
al béisbol de la región pues lo hizo caminar
sobre bases totalmente falsas.
Hoy en día los clubes que conforman la liga se integran
con los mismos muchachos nativos. Y lo anterior ha dado
oportunidad al desarrollo de un buen número de peloteros
jovencitos que, de haber persistido la antigua fórmula,
difícilmente hubieran logrado las oportunidades que
actualmente se les han brindado.
Los equipos son ahora más auténticos; la afición
los aprecia mucho más; hay más calor local;
renacen piques de mayor sabor. Todos ganan ahora, tanto
los jugadores de cada lugar como los aficionados.
Es de esperarse que este circuito, que tantas dificultades
ha superado, prosiga por esta ruta acertada. Ya probaron
gente foránea que sale costosa y que, finalmente,
no siente los colores de su uniforme como lo sienten los
nuevos chamacos a quienes hasta hoy ha vuelto a concedérseles
la importancia que se les había negado.
¡Felicidades señores directivos del béisbol
del río Sonora!

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