PARADIGMAS
Martín Alberto DELGADO SALDIVAR martin.delgado@itelcel.com
Hay que volver al pasado para lograr
que los ejidatarios y colonos se constituyan en una verdadera
organización comunal y exitosa. O bien, hay que ayudarlos
a "bienmorir".
Deberíamos diferenciar entre micro-agricultores,
pequeños-agricultores, medianos-agricultores y grandes
agricultores. En la agricultura y la ganadería nunca
se han diferenciado los apoyos, y con el pretexto de la
ayuda a los "pobres", los "ricos" hacen
su agosto.
Agricultura empresarial, asistencialista
y de subsistencia
Antes
de los 70´s era sencillo ser agricultor; bastaba con
tener tierra, agua y unos pocos conocimientos del negocio,
ya que el gobierno disponía de organizaciones que
compraban toda la producción, aseguraban todas las
tierras, se contaba con una legión de técnicos
para otorgar asistencia técnica y existía
una banca de desarrollo que financiaba todo y destacaba
por ser muy paternalista.
No había que preocuparse por la comercialización,
el aseguramiento, la asistencia técnica y el financiamiento.
El gobierno proveía todo a manos llenas y, si no
lo hacía, era cuestión de "llorar"
y "lamentarse" un poco y el paternalismo lograba
que todo volviera a darse a manos llenas. Así se
hicieron muchas fortunas y se acabaron otras tantas financieras
gubernamentales.
A partir de los 80´s el gobierno va eliminando estas
organizaciones asistencialistas, y entonces aquellos ejidatarios
o colonos con 10 ó menos hectáreas descubren
que no pueden tener utilidades. La propiedad comunal nunca
funcionó y, hoy, muchos ejidatarios y colonos, así
como pequeños propietarios de menos de 10 hectáreas,
no pueden hacer rentable su negocio agrícola. De
súbito los obligaron a pensar y actuar como empresarios,
pero sin ningún apoyo.
Actualmente la agricultura en la costa de Hermosillo es
en realidad una agro-empresa. Y estas empresas agrícolas
tienen su punto de equilibrio en 150 hectáreas de
hortalizas, ya que hay que mantener y pagar a una área
de comercialización, otra de asistencia técnica
y hay que contar con asesoría para lograr los financiamientos
con la banca de desarrollo que ahora no reacciona ante los
lamentos y lloriqueos.
Por otro lado, se ven pocas organizaciones exitosas de colonos
o ejidatarios; es casi imposible que se agrupen para funcionar
como empresa con administración profesional y tener
personal para atender todos los factores de la producción
que ya no otorga el gobierno gratuitamente; hay mucho menos
paternalismo o bien hay paternalismo partidario.
Así, para formar una organización de ejidatarios
de cuatro hectáreas se requieren de 38 ejidatarios
para lograr el punto de equilibrio. Lo ideal es tener 300
hectáreas en producción para lograr una tasa
de rentabilidad alta. Pero tener 300 hectáreas en
producción significa agrupar a 75 ejidatarios. Tarea
titánica y casi imposible.
Existen apoyos diferenciados para este tipo de agrupaciones,
pero también se sabe que es relativamente fácil
hacer una organización con puros miembros de la familia
y no existen diferencias a la hora de recibir apoyos.
Lo cierto es que no hay muchos incentivos para que lo ejidatarios
y colonos se agrupen, y además los incentivos para
producir son iguales. En una clara política de equidad
los ejidatarios de cuatro hectáreas reciben los mismos
apoyos por hectárea que los pequeños propietarios
de 100 hectáreas.
Procampo, Alianza Contigo, Energía para el Campo,
PROGAN, etc., están diseñados para no diferenciar
el tamaño de la empresa agrícola (o ganadera)
y quieren ver al agricultor de dos hectáreas igual
que al de 100.
Por ejemplo, en los apoyos para adquisición de activos,
si uno compra un Caterpillar y otro un arado, no hay distingos,
a los dos se les apoya con el 60 por ciento o más
del valor de equipo. ¿Equidad absoluta?
Años atrás existió una política
de apoyos diferenciados a la industria de transformación;
montos y tasas en créditos dependían de la
actividad y tamaño de la industria. Así fue
que apareció la clasificación de micro, pequeña,
mediana y gran industria. Y en cierta forma los apoyos siguen
diferenciados.
Por eso deberíamos diferenciar entre micro-agricultores,
pequeños-agricultores, medianos-agricultores y grandes
agricultores.
Y, conste, los industriales nunca han tenido un programa
de apoyo a la capitalización de activos como Alianza
para el Campo. Se debería pelear por un programa
de Alianza para la Industrialización. Lo cierto es
que no hay equidad de apoyos a los sectores o actividades.
Así, en la agricultura y la ganadería nunca
se han diferenciado los apoyos. Con el pretexto de la ayuda
a los "pobres", los "ricos" hacen su
agosto. Debería existir una diferenciación
en los apoyos.
Si las industrias se clasifican según sus ventas
y número de empleados, los agricultores podrían
clasificarse según el tamaño de las unidades
de producción o hectáreas sembradas, distinguiéndose
tres tipos: agricultura empresarial, agricultura asistencialista
y agricultura de subsistencia.
Existe
la agricultura empresarial donde, con más de 150
hectáreas en producción, se logra una alta
tasa de rentabilidad, y no requiere de los apoyos gubernamentales
para lograr utilidades. Cuenta con su propio departamento
de comercialización especializada, con sus propios
técnicos especialistas en sus cultivos y tiene acceso
a créditos suficientes.
Por otro lado, hoy en día pareciera que todos los
programas de la banca de apoyo están enfocados a
hacer de los ejidatarios unos empresarios de altos vuelos,
cuando debe reconocerse que el solo hecho de lograr agruparse
es casi "un milagro". Por eso debería existir
la clasificación de agricultura asistencialista,
donde aquellos micro-agricultores agrupados cuenten con
todos los apoyos gubernamentales a fondo perdido, en plazos
y tasas de financiamiento, para elaboración de proyectos,
para asistencia técnica y comercialización,
entre muchos otros.
También hay que tomar en cuenta que habrá
micro-agricultores que no se agrupen y quedarán clasificados
en la agricultura de subsistencia. Éstos, más
que productores agrícolas son clientes potenciales
de programas de beneficencia. Un programa de Oportunidades
Agrícolas sería ideal. Una beca, donde no
importe qué tan eficiente sea como productor.
Total, darles subsidio a 10 empresarios agrícolas
es equivalente a apoyar a 750 ejidatarios de cuatro hectáreas,
por lo que se requiere de focalizar los apoyos hacia los
micro-agricultores agrupados y que actualmente sobreviven
de milagro por no agruparse. Hay que volver al pasado para
lograr que los ejidatarios y colonos se constituyan en una
verdadera organización comunal y exitosa.
O bien, hay que ayudarlos a "bienmorir".
Y eso que hablamos de equidad.