Manoseado
por todos...
EL PROYECTO MUSAS
INSPIRA DESACUERDOS
Ajonjolí
de todos los moles, los principales impulsores visibles
del grupo que se opone a que en el parque de Villa de Seris,
en Hermosillo, se construya el centro cultural MUSAS, han
sido adalides de cuanta lucha con tinte social se ha presentado
afín a sus conveniencias o convicciones.
Y
precisamente el ser 'caballos tan paseados' ha venido a
complicar el asunto del MUSAS, más que su comprensible
postura ambientalista en sí; y si no hubieran intervenido
directamente, quizá se llegaría a mejores
términos de negociación con el gobierno del
estado, como de hecho ha ocurrido en otros casos similares
donde se ha pretendido desarrollar obras en espacios ya
ocupados.
Así
ocurrió con la Casa Hogar Juan Pablo II (antes Asilo
de Ancianos Aída S. de Rodríguez), en el de
la escuela internado Coronel J. Cruz Gálvez, ahora
en el del MUSAS y probablemente en del centro de salud mental
Cruz del Norte, cuyas instalaciones -ciertamente en mal
estado- el gobierno de Eduardo Bours ha propuesto también
modernizar pero igualmente a cambio de reubicarlas en otros
sectores de la ciudad, curiosamente con menor valor comercial
que las que ocupan actualmente. En descargo de la administración
estatal está el hecho de que ha cedido a los reclamos
de los grupos ciudadanos en cuestión, como los relacionados
con el internado Cruz Gálvez.
Tal
vez ello mismo agranda las esperanzas de quienes ahora se
oponen a que desaparezca el parque de Villa de Seris, donde
la discusión trascendió ya a los primeros
implicados -los ejidatarios y habitantes del sector-, convirtiéndose
en 'dimes y diretes'. En los medios de comunicación
suenan más las opiniones de los líderes de
partidos políticos y de los dirigentes de organizaciones
ciudadanas que casi sistemáticamente muestran su
oposición a algo, al igual claro que las de los políticos
del bando a favor, quienes -sin guardar proporciones- han
aprovechado hasta el aniversario luctuoso del general Abelardo
L. Rodríguez para hablar de las bondades del proyecto.
El
parque de Villa de Seris es en realidad un antiguo vivero
forestal de la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos (SARH, hoy Semarnat), que por años
lució en el abandono, hasta que se instalaron ahí
las oficinas del DIF municipal, y al cual muy pocos tomaban
en cuenta excepto a partir de que hizo público el
proyecto del MUSAS, un gran complejo cultural y comercial
de más de 300 millones de pesos ubicado en la zona
del Vado del Río, que es la que mayor atracción
de inversiones registra en la capital sonorense.
Este
último es uno de los principales argumentos de los
gobiernos municipal y estatal cuando se les cuestiona por
qué no construir el MUSAS en otra área de
la ciudad, en tanto que de los opositores envestidos en
ecologistas destaca el razonamiento de que se cometería
un ecocidio al trasplantar los árboles del llamado
parque a una zona cercana donde, en compensación,
se planea desarrollar otro pulmón para la ciudad
con el Parque Conmemorativo, donde en una área mucho
más extensa se trasplantarán alrededor de
380 árboles y habrá cientos de nuevas especies
más; ésto junto con otra infraestructura para
el esparcimiento y la recreación.

EL
COMPLOT
Los detalles del proyecto MUSAS (un teatro, un museo de
arte, un centro del visitante, una plaza, puente peatonal
hacia la cercana Casa de la Cultura y estacionamiento) son
bien conocidos. La complicación surge cuando a estas
alturas los partidos políticos se han apoderado del
tema, a tal punto que en días pasados se reveló
una supuesta oscura estrategia del Partido Acción
Nacional en Sonora en contra del MUSAS.
En
su edición del 12 de febrero, el periódico
Expreso publicó una nota donde afirma que los panistas
se oponen al MUSAS porque éste significaría
el triunfo del PRI en las elecciones del próximo
año, y que por ello han orquestado una campaña
que ante la ciudadanía los coloque como defensores
del medio ambiente y les permita sostener "el movimiento
del Grupo Defensor del Parque Villa de Seris, inclusive
con la aportación de recursos económicos".
Se
dice que la información surgió de un documento
que circula entre los panistas desde un correo electrónico
del diputado Florencio Díaz Armenta, quien obviamente
negó el hecho y lo calificó de burdo.
Según
el periódico, en dicho documento se planea responsabilizar
del proyecto MUSAS al presidente municipal de Hermosillo,
Ernesto Gándara Camou -priísta que recuperó
la capital sonorense luego de tres trienios de gobiernos
panistas-, y en todo ello contar con el apoyo de los delegados
federales de la Semarnat y de la Profepa, panistas ellos
que días antes ya se habían pronunciado en
contra de que se afectaran los árboles del antiguo
vivero.
EL
ERROR
Que los partidos políticos, en especial el PAN, se
estaban inmiscuyendo en el caso del MUSAS y el parque de
Villa de Seris era notorio desde el principio, así
como se rumoraba que otro interesado en que el proyecto
no se lleve a cabo es el propietario del gran centro de
convenciones que se ubica al sur de la ciudad, muy cerca
de donde se planea construir el nuevo complejo, aunque este
personaje ha sabido permanecer ajeno al debate sobre el
tema.
Pero
al parecer la presencia evidente no les fue bastante, y
llegó un momento en el que no se aguantaron y directamente
firmaron una carta a manera de desplegado en un periódico
local, donde señalaban poca información -técnica,
jurídica, medio ambiental y financiera- del gobierno
en torno al proyecto cultural para los ciudadanos que se
mostraran interesados.
Exigieron
a la vez que se instalara una mesa de trabajo en torno a
este proyecto, lo cual fue calificado por muchos como la
intención de los firmantes de ocupar un papel protagónico
y ganar en los medios de comunicación espacios favorables,
que buena falta les hacen, como a los dirigentes en Sonora
del Partido Alternativa (PAS), Francisco Casanova Hernández,
y del Partido del Trabajo (PT), Jaime Moreno Berry, quienes
firmaron el desplegado junto con Hildeliza González
Morales, dirigente del PRD; Eduardo Charles, del Partido
Verde (PVEM); Enrique Reina, del PAN; Guillermo Noriega
Esparza, de Sonora Ciudadana; Othoniel Ramírez, del
Tribunal Ciudadano; Natalia Vidales, luchadora social y
representante de la organización política
nacional Mujeres y Punto; y la etnohistoriadora Raquel Padilla
Ramos, del centro INAH Sonora.
En
el pecado llevaron la penitencia. Más allá
del hecho de que sin ser siquiera vecinos cercanos de Villa
de Seris y de no incluir por lo menos a unos cuantos de
ellos entre los firmantes, dejaron claro que los más
interesados en el asunto resultaban ser ellos, los opositores
políticos de siempre en cuanto escenario les es posible
actuar.
En
declaraciones posteriores a la prensa, el presidente municipal
de Hermosillo, Ernesto Gándara, calificó el
desplegado de una manera magistral: "Ecología
electoral", dijo.
SEDUCIDOS
Y CONVENCIDOS
En contraparte, luego de que el gobierno estatal logró
negociaciones firmes con los ejidatarios de Villa de Seris
para comprarles el terreno en cuestión, del cual
eran propietarios, y de que se empezó a informar
con mayor detalle de los beneficios del proyecto, los habitantes
de ese sector se mostraron más abiertamente a favor.
La
seducción es lógica: al contar cerca de sus
viviendas con un excelente complejo comercial y cultural,
sus propiedades subirán inmediatamente de valor.
Así,
preocupados quizá por las acciones de quienes están
en contra, habitantes de Villa de Seris agrupados en una
asociación de vecinos que preside la señora
Siria Loustaunau, aprovecharon el Día de la Candelaria,
cuando en la parroquia del lugar se realiza una tradicional
kermés, para explicar el proyecto MUSAS a los asistentes
y recabar de ellos firmas a favor del mismo.
Según
la señora Loustaunau se recogieron ahí cuatro
mil firmas, a las que dijo sumarán otras que recolectaron
personas de distintas colonias, e incluso anunció
que luego de descansar unos días se darían
a la tarea de recolectar más firmas en otros sectores
habitacionales de la ciudad.
OTROS
A FAVOR
Luego del letargo en el que las autoridades muy poco decían
sobre los señalamientos de los opositores al proyecto
MUSAS, se entró en una etapa en la que el Ayuntamiento
de Hermosillo empezó a organizar reuniones con representantes
de los diversos sectores.
De
esa forma lograron al parecer el apoyo de dirigentes de
grupos empresariales y miembros destacados de la comunidad
artística local.
El
día último de enero pasado, el alcalde Ernesto
Gándara se reunió con representantes de diversas
cámaras de comercio y sector empresarial, como el
grupo 20-25, Canadevi, AOANS y Canacintra.
El
empresario Eduardo Lemmenmeyer declaró: "Como
sector empresarial lo vimos con muy buenos ojos, es un proyecto
que hemos esperado por mucho tiempo y creemos que esto va
a mejorar la competitividad, el desarrollo económico
de Hermosillo y del estado, es por ello que nos sumamos
nosotros a este proyecto y haremos todo lo que esté
de nuestra parte para apoyarlo".
Por
su parte, Julio César Corona Valenzuela, presidente
de la Asociación de Organismos de Agricultores del
Norte de Sonora, calificó el proyecto como uno de
los mejores antídotos para fomentar los valores a
través de la cultura.
Dos
días después, de nuevo el alcalde de Hermosillo
sostuvo una reunión, ahora con miembros de la comunidad
cultural, entre quienes se encontraban el reconocido escritor
Sergio Galindo y el actor Jesús 'Chobi' Ochoa, manifestando
ambos su apoyo a que se concrete un proyecto de magnitud
para el desarrollo cultural de la región.
El
8 de febrero, el rector de la Universidad de Sonora, Pedro
Ortega Romero, ofreció la infraestructura y recursos
humanos de la institución "para que el proyecto
se lleve a cabo en buenos términos... Nosotros, como
una institución académica donde se hacen investigaciones,
docencia, y extensión y difusión cultural,
lo vemos muy positivo y de gran impacto en la comunidad",
expresó.
YA
NO SEAN REACCIONARIOS
Del casi silencio oficial se pasó, pues, a una guerra
abierta en la que todo mundo opina sobre el proyecto MUSAS
y otros que han debido postergarse debido a la oposición
de grupos políticos, como el Plan Sonora Proyecta.
A
la cargada, no hay casi ahora funcionario o político
priísta que no señale y critique a quienes
pretenden detener el proyecto MUSAS. No les han llamado
retrógradas ni reaccionarios, pero sí opositores
al progreso, como lo hizo Epifanio 'Pano' Salido Pavlovich,
coordinador de la Comisión de Fomento al Turismo,
quien como orador oficial en la conmemoración por
los 41 años del fallecimiento del general Abelardo
L. Rodríguez -exgobernador de Sonora y expresidente
de México- soltó:
"Fue
un estadista, una persona con una visión muy amplia.
En su tiempo él construyó varias obras, entre
ellas la Universidad de Sonora y este bulevar Rodríguez;
hubo gente que se opuso, que no estuvo de acuerdo, y viendo
esa anécdota aquí, en aquel entonces hubo
intereses personales".
Exbecario
de la Fundación Esposos Rodríguez, El 'Pano'
Salido no se detuvo: "Hoy en día, trayendo esta
situación, hay proyectos como el Plan Sonora Proyecta
que sabemos que le van a traer beneficios al estado e infraestructura
que hará vivir mejor a los sonorenses, pero hay gente
que se opone por intereses personales y de grupo".
ENRARECIMIENTO
El proyecto MUSAS se va enrareciendo de tal forma que, a
la par que se habló de la existencia del complot
panista -que el diputado Díaz Armenta sugirió
pudo ser obra de un hacker que utilizó su cuenta
de correo-, se ha cuestionado el estudio de impacto ambiental,
se ha hecho referencia a la fotosíntesis invertida,
a riesgos por una falla geológica, se ha amenazado
con llevar el proyecto a Ciudad Obregón y hasta se
ha anhelado la desaparición de las delegaciones federales
en Sonora.
Luego
de que John Swanson Moreno y Ernesto Munro Palacio, delegados
de Semarnat y Profepa, respectivamente, consideraron que
los árboles del parque de Villa de Seris no tienen
por qué ser reubicados y que el MUSAS debería
construirse en otro sitio, el gobernador Eduardo Bours dijo
que ellos cometen un error y que son sus dependencias las
que autorizan deforestaciones.
"Creo
que es un error de ellos meterse en temas que nos les corresponden
es cosa de sacar el expediente de cuántos permisos
de deforestación y reforestación han autorizado
ellos (Semarnat) y cuántos ha supervisado la Profepa
eso es incongruente", puntualizó.
Cuando
hizo tal declaración, a pregunta expresa sobre una
antigua iniciativa de desaparecer las delegaciones federales
en las entidades del país, el gobernador aprovechó:
"Amalayón desaparecieran; no creo, no tengo
noticias, pero amalayón. Yo creo que fuera un buen
ahorro para el país, fuera un gran avance en el federalismo...
Para programas sociales, los estados y los municipios los
pueden implementar".
En
cuanto al estudio de impacto ambiental, la Comisión
de Ecología y Desarrollo Sustentable del Estado de
Sonora (CEDES) determinó que el proyecto no se contrapone
con los usos de suelo para la zona del Parque Villa de Seris
y, por no encontrarse dentro de un área natural protegida,
cumple con las leyes ambientales.
De
hecho, el CEDES impone ciertas condiciones, como que durante
las obras de construcción se vigile no contaminar
con ruido ni polvo, salvar en su totalidad los árboles
sanos del parque, que por cada árbol derribado se
planten tres más, y que no se compacte el suelo de
las áreas verdes.
Pero
aún así se ha cuestionado la determinación
del CEDES, arguyendo que se trata de una institución
pública del estado. Por supuesto, de ahí surgió
otra andanada de declaraciones en defensa de la institución.
En
este devenir, el presidente municipal de Cajeme, Francisco
Villanueva hizo comparsa y anunció que a su municipio
le interesaba la obra del MUSAS, y que si los hermosillenses
no se ponían de acuerdo, el Ayuntamiento que él
encabeza estaba dispuesto a otorgar todas las facilidades
para la realización del proyecto en Ciudad Obregón.
Villanueva hasta viajó a Hermosillo para hacer el
planteamiento al gobernador Bours, quien días después
dijo que MUSAS no se iba a ningún otro lado que no
fuera la capital de Sonora.
Pero
para el común de la gente que observa las idas y
vueltas de este caso, más extraños resultan
aspectos como el de que buena parte de los árboles
del citado parque son tan viejos y enfermos que han invertido
ya su proceso de fotosíntesis y ahora en lugar de
consumir bióxido de carbono y producir oxígeno
hacen lo inverso, por lo que -se argumenta- no sólo
no es dañino derribarlos, sino que hasta benéfico
resulta.
Por
el otro lado, también peculiar el razonamiento de
que construir sobre la zona del Vado del Río es riesgoso
porque algún día -dicen- por ahí volverá
a correr el agua (cuando la presa de Hermosillo está
seca desde hace años), pero ahora ese alarmismo aumentado
por el anuncio de que justo sobre el área del parque
atraviesa la Falla de San Jacinto, con los peligros geológicos
que ello implica.
Se
ha estado echando mano de cuanto recurso queda al alcance.
HASTA
PANISTAS A FAVOR
En todo esto los medios de comunicación y conocidos
periodistas han desempeñado un papel fundamental
al difundir las ventajas del MUSAS y mostrarse abiertamente
a favor, tanto que hasta destacados panistas han debido
aclarar que no están en contra del centro cultural,
sino de que se quiten los árboles del parque.
Así
lo han manifestado los diputados Florencio 'Chito' Díaz
y Susana Saldaña, quien dijo: "Yo pienso que
el proyecto de MUSAS se debe llevar a cabo, para mí
es muy importante porque necesitamos ese tipo de modernización".
El
dirigente estatal del PAN, Enrique Reina Lizárraga:
"Nosotros lo hemos dicho desde el inicio, el proyecto
Musas es bueno... pero que no sea destruyendo árboles;
México está comprometido mundialmente a conservar
árboles para no ir en contra del proyecto a nivel
mundial para trabajar contra el calentamiento global".
Por
su parte, el también panista René Luna Sugich
declaró a la prensa que si el Instituto Municipal
de Planeación (Implan) ya hizo un estudio ambiental
y emitió un dictamen donde se aprueba la construcción,
entonces él sí apoya.
INSPIRACIÓN
Al final de cuentas ambas partes tienen sus razones -unas
mejores que otras, hasta eso- y tratan de fundarlas ante
la opinión pública; pero en el intento caen
en las sinrazones y, lo que es peor, hasta en las perversidades
políticas, haciendo que el proyectos MUSAS sea inspiración
de desconfianzas y desacuerdos.