DE OCURRENCIAS, la política
exterior de Fox: Jorge Montaño
Para
quien fuera embajador de México en Washington, el chihuahuense
Jorge Montaño, en el sexenio de Vicente Fox se desmontó
el servicio diplomático.
Ello
mismo -dice- propició resultados pésimos: "Mala
relación con Estados Unidos, pésima relación
con América Latina y fría con Europa, con la que
los acuerdo establecidos no han funcionado".
Agrega
que el tratado signado con Japón, "muy importante"
(vale decir que heredado de Ernesto Zedillo, aclara), el gobierno
de Fox no lo aprovechó.
La
de Fox fue una "política exterior de ocurrencias,
sin rumbo; por eso terminamos peleados con América Latina",
afirma y detalla que ello ocurrió no sólo en el
asunto del acuerdo del MERCOSUR, "sino en la situación
real".
Es
cierto, aclara, que comparados el acuerdo con América del
Sur y con el TLC, estamos más cerca de EU, pero Zedillo
había dejado listo el acuerdo con América Latina.
"Tenemos
un vecino muy poderoso, Estados Unidos; una administración,
por eso no pelea con América Latina", expresa.
En
charla con Revista ASÍ, Montaño considera que Felipe
Calderón hace un esfuerzo por rescatar lo perdido:
"Ha
tenido tres visitas de presidentes de América Latina: Michelle
Bachelet, de Chile; Néstor Carlos Kirschner, de Argentina;
y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; y antes estuvo José
Luis Rodríguez Zapatero, de España, además
de algunas entrevistas con presidentes centroamericanos y una
comunicación consistente, no de aquella tipo Puebla - Panamá,
que era una vacilada...", sentencia y ríe abiertamente.
"Es
obvio que va (el presidente Felipe Calderón) por una recomposición.
Ojalá no sea una golondrina", expresa para luego asegurar
que la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, "es
profesional".
Montaño
considera remota la posibilidad de que él regrese al servicio
exterior, en el que la máxima oportunidad se vislumbraba
al lado de Luis Donaldo Colosio, con quien tenía una estrecha
relación.
En
el gobierno de Zedillo le tocó negociar con el equipo de
Bill Clinton el préstamo por 51 mil millones de dólares
con el que se afrontó la crisis financiera que explotó
en diciembre de 1994.
"Fue
un momento muy difícil. Había el riesgo de un colapso,
pues en México había muertes, secuestros
y,
si aparte hubiéramos llegado al punto de que estuviera
quebrado, hubiera repercutido en los intereses de Estados Unidos.
El préstamo se hizo con la garantía de nuestra riqueza
petrolera, y por fortuna a la hora de la hora se utilizaron sólo
19 mil millones de dólares
". (ADG)