Sigue
poniendo en riesgo la política exterior mexicana...
Fox,
como CHIVO EN CRISTALERÍA
Imprudente
a veces, parlanchín siempre, el ex presidente Vicente
Fox no ha dejado de parlotear sobre temas que ni durante
su sexenio supo manejar con mesura, a tal grado que muchos
piensan pone en riesgo la política exterior del actual
gobierno mexicano.
Y
todo lo empeora la presentación en Estados Unidos
de su libro biográfico en inglés 'Revolution
of hope: The Life, Faith and Dreams of a Mexican President'
(La Revolución de la Esperanza: la Vida, la Fe y
los Sueños de un Presidente Mexicano).

Fox,
que fue tildado por el presidente venezolano Hugo Chávez
como "cachorro del imperio" (gota que derramó
el vaso y llevó las relaciones entre ambos países
al mero nivel de "encargados de negocios"), ciertamente
en todo momento durante su sexenio se refirió a George
Bush como su socio y aliado internacional. Pero ahora en
su libro lo considera el hombre "más petulante",
lo llama "mi amigo, el vaquero de parabrisas"
y hace mofa de que el presidente norteamericano tiene miedo
de montar a caballo.
Pero
no sólo eso. Según adelantos al periódico
The Washington Post, en el libro de 400 páginas,
Fox arremete contra otros líderes en el mundo. Revela
que al presidente cubano Fidel Castro le gusta la leche
de búfalo y tiene la manía de jalarse la oreja
entre cada bocado cuando come.
No
conforme con los muchos exabruptos como el de "comes
y te vas" emitidos durante su sexenio, y con los cuales
dio al traste las relaciones con otros países, Fox
luce ahora otras perlas: Asegura que Tony Blair, ex primer
ministro británico, es hiperactivo, y que una vez
el ex presidente nigeriano Olusegun Obasanjo le "agarró
el trasero" para saludarlo.
Y
así por el estilo. Aunque quizá la joya de
la corona, por cuanto refleja la personalidad de Vicente
Fox -cargada con una extraña mezcla de inmadurez,
ignorancia e inocencia-, es el comentario que hace sobre
el lunar que en la frente tiene el ex presidente soviético
Mijail Gorbachov, sobre el cual Fox asegura que cuando se
ve de cerca es como cuando por primera vez se contempla
el puente de San Francisco: "Piensas: wow, es realmente
así".
ANDA
SUELTO
Cabe aquí aquel epíteto de "andar suelto
como chivo en cristalería". Así anda
Fox, así se teme que haga una 'quebrazón'
en cualquier momento, porque no sólo escribió
el libro -con la colaboración del consultor político
Rob Allyn-, sino que junto a su esposa Marthita recorre
varios puntos de la Unión Americana para promoverlo.
En
esos quehaceres se ha presentado en programas como el de
Larry King, en CNN; el Daily Show, de John Stewart, y se
reencontró con quien fuera su secretario de Relaciones
Exteriores, Jorge Castañeda, ahora profesor de la
Universidad de Nueva York, en una charla pública
dentro del seminario 'Voces de Líderes de América
Latina', donde dijo que Hugo Chávez (presidente de
Venezuela), Evo Morales (de Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador),
"son populistas, demagogos que están engañando
a la gente''.
LENGUARAZ
Podría pensarse que estos nuevos desatinos de Fox
son parte de una campaña para favorecer la venta
de su libro, pero más bien pertenecen a una personalidad
que no se resigna a ser sencillamente un ex presidente.
Su
protagonismo y alocada verborrea pone a temblar a personalidades
de la política como Jesús González
Schmall, secretario de la coalición mexicana de izquierdas
Frente Amplio Progresista (segunda fuerza en la Cámara
de Diputados), quien considera que la designación
de Fox como vicepresidente de la Organización Demócrata
Cristiana de América, será "una interferencia
indeseable".
Al
mismo respecto, Luis Enrique Benítez, portavoz del
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara
de Diputados, teme que Fox puede ser "un freno"
a la política exterior del presidente Felipe Calderón,
porque durante su mandato no dio ninguna muestra de consenso
y "cerró el diálogo" con numerosos
países.
Un
caso más se dio con motivo del cierre de Radio Caracas
Televisión a partir de que el gobierno venezolano
no renovó su concesión, sobre lo cual Fox
opinó y obligó a que la secretaria de Relaciones
Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, tuviera que desligar
al gobierno mexicano de los comentarios del ex presidente:
"El
gobierno federal tiene una política exterior que
se conduce por el presidente de la República, y no
por las declaraciones que formulan algunos ex funcionarios
mexicanos, miembros de un partido político",
puntualizó la canciller.
Ha
sido tal el desatino foxiano en su interacción con
otros países, que en opinión de Mauricio Farah
Gebara, quinto visitador de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH), el muro que se proyecta construir
en un gran tramo de la frontera sur de Estados Unidos es
resultado de la política exterior del ex presidente
mexicano Vicente Fox: "Ese es el resultado de su política
exterior con Estados Unidos".
LAS
BUENAS INTENCIONES
Iniciando apenas el año 2001 y el gobierno de Vicente
Fox, no era posible adivinar la amenaza en las palabras
del entonces presidente al anunciar su política exterior
de fronteras abiertas:
"Creo
que con la madurez que hoy tenemos, debemos salir al mundo
a participar en lo que sucede, nos guste o no nos guste,
así sea favorable o no. Tenemos que ser un actor
claro en la participación en el mundo entero",
dijo Fox y consideró que en el pasado "quizá
vivimos un aislamiento porque nos daba pena no haber alcanzado
la plenitud democrática, y esto nos llevó
a encerrarnos en posiciones políticas que defendimos
quizá a ultranza".
Eso
ocurrió el viernes 5 de enero; un día antes
Jorge Castañeda, primer canciller en el sexenio de
Fox, se había manifestado a favor de la inserción
de México al Consejo de Seguridad de la Organización
de Naciones Unidas (ONU) y su participación en operaciones
de paz, con lo que se cambió radicalmente la posición
de México en cuanto a no interferir en la política
interior de otras naciones.
(Edgardo
Carrillo)