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En la lucha por el control, las televisoras buscaban "pause", pero les pusieron "stop".

En la lucha por el control...

MATAN LA GALLINA de los huevos de oro
a las televisoras

Avanzan las reformas y, con la electoral, les quitaron el control (ni tan remoto)

Los dos grandes consorcios televisivos en México -Televisa y TV Azteca-, junto con otras empresas de medios electrónicos de comunicación, se unieron como es que se unen los poderosos que compiten entre sí: cuando les conviene.

Buscaron hasta el último momento echar abajo la parte de la reforma electoral que les afecta: la prohibición de que los partidos políticos contraten propaganda electoral en radio y televisión, que es decir que les hayan arrebatado el control -ni tan remoto- de un negocio desmedido.

Los dueños del poder mediático patalearon con todo, llegando incluso a enviar ante los senadores a sus principales figuras: los conductores y comentaristas de sus programas de opinión y noticieros, quienes ahí -y antes y después en sus espacios- vociferaron que se estaba restringiendo la libertad de expresión, y que los dirigentes partidistas estaban secuestrando a una sociedad que, por cierto y fuera de algunos líderes empresariales, hasta ahora no ha manifestado descontento por la reforma.

No es para menos, pues el negocio de la compra de espacios en radio y televisión por partidos políticos se estima que el año pasado alcanzó los tres mil millones de pesos. Cifras más exactas indican que durante las campañas del 2006, los partidos compraron 589 millones de pesos de tiempo promocional en radio, y 1,384 millones de pesos en televisión.

Soberbios, altaneros en su berrinche, los concesionarios radiodifusores y televisivos no repararon quizá en que obligar a los partidos a limitarse a los tiempos de Estado y fiscales que se les concederán para sus promocionales, no es afectar la libertad de expresión, y que en todo caso, con suerte, la medida evitará -o al menos disminuirá- los contubernios que los partidos hacen con los dueños del dinero, e incluso con las propias televisoras, en pos de tener más recursos para publicitarse. En este sentido, el senador perredista Carlos Navarrete lo dijo con todas sus letras: "Todos fuimos a tocar las puertas traseras de las empresas para entrar a la competencia electoral".

Es de esperar, entonces, que a partir de ahora, los partidos y los medios electrónicos de comunicación lleven una relación más sana, con la que se vaya consiguiendo -poco a poco, hasta eso- que no sea el dinero lo que decida el rumbo de una campaña política y el destino de un candidato.

Dentro de todo lo que pueda señalarse, en esta ocasión los senadores dieron muestra de determinación. De nuevo el coordinador de los senadores del PRD fue puntual en su comentario: "Los poderes fácticos nunca imaginaron que al agredir como lo han hecho a la Cámara de Senadores, iban a encontrar (entre nosotros) la solidez, el cierre de filas y la altura de miras".

Coincidentes -como no lo han sido en otros aspectos-, ante la zozobra de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el panista Santiago Creel (presidente de la Mesa Directiva del Senado) y el priísta Manlio Fabio Beltrones (presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado), dieron garantías de que la reforma electoral no atenta contra la libertad de expresión, menos aún después de que se hicieron algunas precisiones al texto original.

Los medios, en particular las televisoras, recurrieron hasta a la injuria y la amenaza velada, pero en previsión el Senado aprobó medidas para proteger a los partidos políticos de posibles ataques en los medios de comunicación. Se incorporó en el apartado A del artículo 41, que el IFE podrá disponer por anticipado de los tiempos de un partido para su defensa en caso de estar siendo atacado.

En campañas y precampañas, el IFE tendrá acceso a 48 minutos diarios, 85 por ciento de los tiempos serán para los partidos, distribuidos en dos y hasta tres minutos por hora.

CUELLO A UGALDE
Claro, como todo, esta reforma tiene también su lado oscuro, en este caso la pretensión de los partidos políticos por controlar mayormente a la autoridad electoral: En el Senado y la Cámara de Diputados alcanzaron un acuerdo para renovar de manera escalonada el consejo general del IFE.

Así, Luis Carlos Ugalde, presidente del consejo, será el primero en abandonar el cargo entre noviembre y diciembre de este año, y su sucesor será nombrado de inmediato por la Cámara de Diputados para un periodo que concluirá el 30 de octubre de 2013.

Junto con Ugalde saldrán otros dos consejeros; luego, tres más el 15 de agosto de 2008, y otros tres concluirán el 30 de octubre de 2010.

DESTRABAN LA FISCAL
Más allá de sus efectos directos, estos acuerdos permitieron también destrabar la reforma fiscal. Los diputados aprobaron el nuevo Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que en 2008 será de 16.5 por ciento, de 17 por ciento en 2009 y de 17.5 por ciento para 2010.

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