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Julio César Corona Valenzuela

"Los agricultores dependeremos de lo que biotecnológicamente se esté ofertando": Julio César Corona Valenzuela.

Aunque la legislación no está lista y
les advierten tener cuidado...

CULTIVAR TRANSGÉNICOS,
quieren agricultores de Sonora

 

Por: Blanca Julia MAGALLANES

 

Contrario a lo que algunos pensaban, los agricultores sonorenses tienen una opinión muy positiva sobre los cultivos transgénicos -que en todo el mundo han suscitado un gran debate-, y de hecho dicen estar listos para 'entrarle' a ese tipo de producción.

Sin embargo, un diputado local advierte que antes debe esperarse el sentido de una resolución federal sobre este tema; y, por su parte, una investigadora del CIAD recomienda cuidado al adquirir las semillas transgénicas, pues -dice- fueron desarrolladas para otro tipo de tierras.


En nuestra edición impresa... La mayoría del público consumidor es felizmente ignorante de que ha comido productos genéticamente modificados durante al menos ocho años...

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Julio César Corona Valenzuela, presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Norte de Sonora (AOANS), expresa que "contundentemente, a los transgénicos hay que entrarle, y vamos tarde, nos estamos quedando rezagados; se han tejido muchas telarañas ante la sociedad sobre el concepto de lo que son los transgénicos".

Explica: "La biotecnología de los transgénicos no es más que la capacidad del hombre de poder transmitir genes de una especia a otra, genes que obviamente den un valor económico positivo para la agricultura".

Estados Unidos es el principal productor de alimentos, semillas y hortalizas genéticamente modificadas, en tanto que Chile, España, Canadá, Egipto y otros países, entre ellos el nuestro, son los principales consumidores de alimentos biogenéticamente modificados, aunque en muchos casos, como Chile y México, no se tenga conciencia de ello.

"Los países desarrollados nos llevan kilómetros de ventaja y nos estamos quedando rezagados; la ironía es que los consumimos pero no los producimos", abunda Corona Valenzuela.

Según EcoPortal.net, "La mayoría del público consumidor es felizmente ignorante de que ha comido productos genéticamente modificados durante al menos ocho años, y que alrededor de 70 por ciento de los alimentos procesados que vienen de Estados Unidos contienen trazas de éstos".

Por su parte, en Sonora los agricultores están convencidos de que "hay que entrarle" a las siembras genéticamente modificadas. Todo lo que sea reconversión e irse a otros cultivos es muy positivo. Los transgénicos los acotan mucho a granos, pero son hortalizas, inclusive frutales, aunque tarden un poco más en incorporarse, van a terminar incorporándose tarde o temprano. Si produces alimentos que usan menos agroquímicos y menos agua, te hacen más eficiente, todo esto es positivo", dice el presidente de la AOANS.

La conclusión de Corona es concreta: "Las legislaciones deben ponerse de acuerdo y destrabar las políticas que impiden que uno empiece a sembrar; hay que darle con todo a esto, y lo más pronto posible. Espero que sea a corto plazo, que para el año próximo ya se esté sembrando. Es necesario no sólo destrabar la legislación sino dejar de desinformar a la sociedad sobre los 'peligros' de los transgénicos".

DESTRABAR LEGISLACIONES

Según los productores agrícolas, de destrabarse las cuestiones legislativas, para el año 2008 se empezaría sembrando lo que el mercado oferte en la tecnología.

Pero en ese sentido las cosas no están claras aún. El presidente de la Comisión de Fomento Agrícola en la 59 Legislatura del Congreso del Estado de Sonora, Enrique Pesqueira Pellat, afirma que mientras no haya una resolución a nivel nacional sobre las siembras genéticamente modificadas, el Congreso local no puede proponer nada.

"Primero hay que esperar a ver cómo marchan las cosas a nivel federal; además, tendrá que hacerse un análisis minucioso de los cultivos, sus beneficios y contra beneficios.

"Aparte, de aprobarse una ley que permitiera el cultivo de alimentos modificados genéticamente, deberá aprobarse otra que obligue a los productores a etiquetar los productos transgénicos, de tal manera que el consumidor pueda decidir si lo come o no", declara el legislador.

NO AFECTAN

Según la doctora Ana María Calderón de la Barca, investigadora del Centro de Investigaciones en Alimentación y Desarrollo (CIAD), especializada en los efectos antifisiológicos de proteínas de la dieta, el consumo de alimentos transgénicos no afecta al organismo humano en ningún sentido.

Argumenta que desde hace ya más de 10 años en México se siembran productos del campo genéticamente modificados, como es el caso del algodón, y al menos los consumidores de soya ya están ingiriendo también este tipo de alimentos.

Respecto al consumo, la investigadora dice que se deben hacer pruebas alimento por alimento, para determinar qué contra efectos podría tener la ingesta de cada uno de los que hayan sido biogenéticamente modificados.

"No podemos juzgar alimentos transgénicos así en general; no puedo decir que todos los alimentos transgénicos, todos los frutos obtenidos de plantas transgénicas van a afectar la salud, porque cada uno es diferente, cada tratamiento y especie es diferente," explica.

Calderón de la Barca detalla también que al comprar semillas transgénicas nadie garantiza que tendrán el mismo efecto en nuestra tierra, debido a que fueron diseñadas para otros lugares.

Más allá: la doctora considera que esas semillas no son tan necesarias en el campo mexicano, pues -argumenta- éste sigue activo.

"Si tuviéramos un transgénico que ya hubiera sido probado y que no nos cause problemas sicológicos o de ingestión, y que pudiéramos cultivar cualquier hortaliza a la orilla de la playa, o en el desierto salino, qué bien que tuviéramos un transgénico resistente a eso, pero no es lo que nos están vendiendo, sino que a lo mejor son cosas que ni necesitamos".

Agrega que debemos tener mucho cuidado respecto a las semillas que compren los agricultores, puesto que se podría perder la soberanía de los cultivos.

Al final de cuentas, la postura de la investigadora del CIAD es a favor de las siembras transgénicas desde la perspectiva científica, pero advierte que antes deben hacerse las debidas pruebas a cada uno de los alimentos que se comercialicen, y poner mucho cuidado sobre la dependencia que los productores mexicanos tendrán de las semillas extranjeras, que de alguna manera nos vendan la enfermedad y la cura.

LAS VENTAJAS

Es una percepción general entre especialistas, que los cultivos genéticamente modificados son la siguiente generación de alimentos, con los que se podrá compensar el crecimiento de la población y la reducción de las zonas agrícolas.

Económicamente hablando, la diferencia entre una siembra normal y una transgénica es, prácticamente, sólo el costo de la semilla: la que está genéticamente modificada es más cara, pero en el uso de agua, tierra, agroquímicos, fertilizantes y la resistencia a enfermedades, permite reducir considerablemente los costos de la siembra, con lo cual el agricultor puede ser más competitivo en los mercados globales.

Aun así, entre el común de las personas sigue habiendo reticencias a este tipo de alimentos modificados, muchas veces sin percatarse siquiera de que su consumo es ya una realidad entre nosotros.

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