El mérito no es todo de Calderón,
pero...
Alborotan la narcobitachera con EXTRADICIONES
A
ocho días de que estuviera en México Alberto
Gonzáles, Procurador de Justicia de Estados Unidos,
fueron extraditados a ese país quince capos de la
droga, en una acción sin precedente por su espectacularidad,
incluyendo la protección extra a jueces mexicanos,
pero cuyo mérito no es totalmente del presidente
Felipe Calderón.
Entusiasmadas,
la prensa nacional y extranjera ensalsaron la acción
con calificativos del tipo de "juega fuerte Calderón
contra el crimen", pero aunque a él le tocó
concretar la extradición y lo hizo en un solo 'envío',
la verdad es que estos procesos tardan generalmente entre
seis meses y hasta tres años; es decir, cada uno
de ellos venía de tiempo atrás, del sexenio
de Vicente Fox por lo menos.
El
caso más sonado entre estos extraditados fue, sin
duda, el de Osiel Cárdenas Guillén, pero la
posibilidad de enviarlo a responder a la justicia estadounidense
se había anunciado ya desde el 14 de febrero del
2006, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación
informó que junto a él serían extraditados
a Estados Unidos otros 10 narcotraficantes y un grupo más
de criminales a España.
En
aquel momento Cárdenas Guillén y muchos del
resto de esos narcos recurrieron al amparo, el cual tienen
derecho de interponer hasta en seis ocasiones, y antes de
concretar tales procesos el pleno de la SCJN debió
analizar diversos artículos de la Ley de Extradición
Internacional para asegurarse que no violaban la Constitución
Mexicana.
Así,
la Suprema Corte continuó los procedimientos, algunos
de los cuales venían desde el gobierno de Ernesto
Zedillo, que siguieron en el sexenio de Fox y que correspondió
culminar a Felipe Calderón bajo los acuerdos de cooperación
bilateral establecidos desde el gobierno de Carlos Salinas
de Gortari.
LA
EXTRADICIÓN
La entrega de los capos se hizo sigilosamente el 20 de enero,
trasladándolos a Texas en tres aeronaves, en una
acción festejada por el Embajador de Estados Unidos
en México: se trata de "los delincuentes más
brutales de la historia de nuestros dos países",
dijo Tony Garza.
La
lista de quienes ahora serán juzgados en suelo estadounidense
la encabeza Osiel Cárdenas Guillén, del Cártel
del Golfo, y quien en diciembre del 2004 puso en crisis
el sistema penitenciario ante la posibilidad de que fuera
"rescatado" del penal La Palma. La organización
que dirigía Osiel, con actividades en 10 estados
de la República , hoy es controlada por su hermano
Ezequiel Antonio, al que llaman "Tony Tormenta".
Otros
extraditados son Gilberto Higuera Guerrero, "El Gilillo",
y su hermano Ismael Higuera, "El Mayel", dos de
los principales operadores y jefes de sicarios de la organización
comandada por Benjamín Arellano.
Del
Cártel de Joaquín "El Chapo" Guzmán,
fue entregado uno de sus principales sicarios: José
Alberto Márquez Esqueda, "El Bat".
También
enviaron a Estados Unidos a otro líder del Cártel
de Sinaloa, "El Güero" Palma, así
como a Miguel Ángel Arriola Márquez y Saúl
Saucedo Chaides.
Del
Cártel de Juárez fue extraditado Gilberto
Salinas Doria o Gilberto Garza García, "Güero
Gil"; y del cártel llamado Los Tres de la Sierra
fue entregado Gracielo Gardea Carrasco.
Otros
que enfrentarán proceso penal en Estados Unidos al
ser requeridos por ese país, son: Efraín y
Alicia González Cisneros, por delitos contra la salud;
Consuelo Tomasa Félix Carreto Valencia, por trata
de personas; Richard Mat Wayne y Carlos Villanueva García,
por homicidio; y Juan Ramón Morales Rodríguez,
por secuestro calificado y asalto sexual.
A
CUIDAR JUECES... EN SONORA
Temerosos por las represalias de los cárteles de
la droga contra los jueces que en sentencia definitiva negaron
la protección de la justicia federal, el procurador
general de la República , Eduardo Medina Mora, afirmó
que "el Estado mexicano ha tomado precauciones con
respecto a la protección de los jueces que ventilan
estos procedimientos en los juzgados federales".
Al
respecto Elvia Díaz de León, consejera de
la Judicatura Federal, detalló algunas medidas que
se tomaron para la protección de los juzgadores y
sus familias, como la instalación extra de detectores
de metales en las oficinas, sistemas de circuito cerrado
y guardias de seguridad, además de que se tienen
por lo menos 30 camionetas blindadas a disposición
de los impartidores de justicia bajo amenaza o sospecha
de que puedan ser atacados.
A
decir de la consejera, entre los estados con mayor riesgo
para jueces federales, están Jalisco, el Estado de
México (sobre todo Toluca), Coahuila, Sinaloa y Sonora.
NI
COMPARARNOS CON COLOMBIA, PERO...
El titular de la PGR negó tajante que en México
se de una reacción similar a la ocurrida en Colombia
durante la década de los ochenta, cuando grupos del
narcotráfico arremetieron contra el Estado colombiano
que tenía la intención de extraditar capos
a Estados Unidos.
Pero
a pesar de que el procurador se dice tranquilo en ese sentido,
el 25 de enero él y el Secretario de Seguridad Pública,
Genaro García Luna, estuvieron en aquel país
con el presidente colombiano Álvaro Uribe, en un
encuentro para compartir experiencias en la lucha contra
los cárteles de la droga.
"Desde
luego la experiencia colombiana es una enorme riqueza y
estamos aquí para aprender", comentó
el procurador, insistiendo en que no se trata de trasladar
los modelos de Colombia a su país, sino de compartir
aciertos y errores.
LOS
BENEFICIOS
A la par que el positivo impacto mediático y la favorable
imagen ante Estados Unidos, el gobierno mexicano obtiene
otros beneficios con la extradición, empezando por
el de evitar la costosa permanencia de los capos en cárceles
de este país, incluidos los largos procesos judiciales
que empezaban a tornarse riesgosos por las implicaciones
de corrupción y violencia.
A
CAMBIO
Mientras México ha concretado importantes extradiciones,
de parte de Estados Unidos se ha presentado una lista de
25 narcotraficantes susceptibles de ser devueltos a territorio
mexicano, siendo la más sonada deportación
la de un grupo de pistoleros de los Arellano Félix
que en 1993 estuvieron involucrados en el asesinato del
cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.
SÓLO
PECES GORDOS
Estados Unidos se dice siempre atento a la lucha contra
el narcotráfico, pero todo indica que le interesan
sólo los peces gordos, pues en los últimos
años ha dejado en libertad a 4,500 mexicanos que
allá detuvieron, al considerar que se trataba de
"traficantes menores". Según el Servicio
de Aduanas y el de Inmigración y Naturalización,
el gobierno de aquel país sólo les confiscó
los narcóticos que trataban de comercializar, y al
tiempo los deportó a México.
A
este respecto, un día antes de las recientes extradiciones,
Felipe Calderón dio su primera entrevista a la prensa
extranjera, y fue firme en sus declaraciones: Estados Unidos
debe hacer "mucho más" para ayudar a México
en la lucha contra las drogas, porque también tiene
responsabilidad "en lo que nos está pasando";
y remató: "No podemos enfrentar el problema
solos".
Ni los primeros ni los últimos extraditados
El
revuelo causado por la extradición de 15 narcotraficantes
mexicanos a Estados Unidos se debe sobre todo a que algunos
de ellos son de renombre en el mundo del crimen internacional,
pero ni son los primeros ni serán los únicos.
Actualmente
la Suprema Corte de Justicia de la Nación analiza
235 casos de criminales mexicanos y unos pocos más
delincuentes de otras nacionalidades que fueron capturados
en México, y que son susceptibles de ser extraditados
a los países que los reclaman, principalmente España
y Estados Unidos.
Hay
quienes opinan que esos procesos pendientes podrían
agilizarse un poco ahora que la SCJN maneja la tendencia
de no conceder amparos a quienes han sido sentenciados por
delitos de narcotráfico y asesinatos, y que tiene
claro que este tipo de acciones no afectan la soberanía
nacional.
En
cuanto a las extradiciones de mexicanos en años anteriores,
se sabe que en el 2005 sumaron 41, 63 en 2006, y 17 en este
2007, incluidos los 15 enviados en días pasados.
Entre
los ya extraditados figuran los nombres de Juan García
Ábrego, Juan Chapa Garza, John Benjamín Warda,
George Alfonso Ressler (estos cuatro de nacionalidad estadunidense),
el mexicano Juan Antonio Ortiz, el boliviano José
Luis Pereyra (el principal contacto del Cártel de
Cali con narcos mexicanos), y Francisco Rafael Arellano
Félix, llevado a un penal de San Diego semanas después
de la detención de su hermano Francisco Javier, "El
Tigrillo".
Entre
los casos pendientes se encuentran varios miembros del clan
de los Arellano Félix, como los propios Benjamín
y Javier Arellano; igualmente Mario Villanueva, ex gobernador
de Quintana Roo; los hermanos Luis y Jesús Amezcua
(conocidos como "Los reyes de la metanfetamina");
Armando Valencia Cornelio, "El Maradona", jefe
del Cártel del Milenio; el prófugo Joaquín
"El Chapo" Guzmán, cabecilla del cártel
de Sinaloa.
Están
en capilla también el cerebro financiero del Cártel
de Tijuana, Jesús "El Chuy" Labra; Miguel
Caro Quintero, Oscar Malherbe de León, Jesús
Levario Sánchez, Juan José Quintero Payán
y Víctor "El Memeloco" Vázquez Mireles.