Revista Así - Información de Fondo Revista Así - Información de Fondo
Revista Así - Información de Fondo
Revista Así - Información de Fondo
Volver a la página principal Editorial Entrevistas Reportajes Artículos Columnas Nosotros Contacte con nosotros
Impresora SINO
Impresora SINO

CALEIDOSCOPIO

Francisco GARCÍA FLORES Francisco GARCÍA FLORES

"... y se muere POR VOLVER"

Aunque usted y Ripley no lo crean, Vicente Fox Quesada sueña con plantarse otra vez ante las cámaras y los reflectores. Le abruma el silencio y le angustia el ostracismo.

Pero el de él, no es un caso aislado. Se repite en el alocado guanajuatense algo que ya es natural en los ex presidentes mexicanos. A todos ellos los envuelve más temprano que tarde la nostalgia del poder. En el caso de Fox la necesidad es más imperiosa si se toma en cuenta que su Dulcinea está más sedienta que él de los escenarios públicos.

No resiste la señora la oscuridad; suspira por los días de gloria en que era complacida hasta en sus más mínimos caprichos y deseos; recuerda con delectación los encuentros con jefes de estado, líderes, gobernantes, eventos de gran mundo donde lucía las creaciones exclusivas de Gucci y Carolina Herrera de su millonario guardarropa, así como los accesorios conformados por diamantes, rubíes y esmeraldas. Todo ello arrullado por los cánticos embusteros de los turiferarios de su corte.

Hoy lo único que "arrullan" sus oídos son los bra-midos de los becerros y los relinchos de los caballos de los ranchos de ensueño con que los premió la revolución por los seis años de esforzada entrega a la pa-tria.

Según gentes que tienen o tu-vieron acercamiento con los Fox, la inefable pareja está muy próxima a reaparecer en escena. Vicente es-tima que Felipe Calderón en algo le debe la presidencia y presenta la factura. No es mucho lo que pide. Dicen que con una embajada se conformaría. Claro que si el cargo diplomático es para un país del pri-mer mundo cuanto mejor. A un país como los de la América Central o uno de los más pelados que noso-tros, les hacen el fuchi. En ese caso, comenta la pareja dispareja, mejor se quedan a seguir ordeñando vacas.

Empieza a despertar curiosidad más que preocupa-ción la posible reaparición en el escenario público el ex presidente, repetimos. Incluso algunos legisladores del PRI, del PVE y desde luego con marcado énfasis, del PRD han empezado a mostrar su preocupación por esa circunstancia, pues estiman que ello dañaría la imagen del presidente Calderón y hasta del partido azul, pues Fox pretendería constituirse en un caricaturesco poder tras el trono, metiendo su errática cuchara en los asuntos del estado que él en su sexenio no sólo no supo resolver sino que los enredó más.

Por allá en la era priísta a los ex presidentes se les ponía un bozal en la boca. Les era prohibido estric-tamente hablar sobre asuntos oficiales, "él ya tuvo su turno" se decía con cierta solemnidad… "y ahora le to-ca hacerse cargo de la administración pública, sin in-termediarios oficiosos al que ostenta la elevada res-ponsabilidad.."

Tal era el contundente y categórico argumento con el que se rechazaba cualquier intervención del gober-nante anterior. Vale consignar que algunos gobernantes tuvieron opiniones públicas con importante peso es-pecífico en la vida política del país, como Porfirio Díaz después de su primer período presidencial, cuando ma-nejó a su antojo a su compadre Manuel González, quien a la postre le devolvió la silla de la obsesión, de la que incluso ya don Porfirio se aferró por más de tres décadas y sólo la soltó obligado por aquel terremoto iniciado el 20 de noviembre de 1910, lo que lo obligó a salir preci-pitadamente hacia un destierro del que nunca volvió.

Plutarco Elías Calles presidió una era tormentosa llamada maximato, en la que el sonorense era dueño absoluto del poder y, por ende, las decisiones más im-portantes se tomaban en su búnker; los presidentes eran simples ejecutores de las disposiciones del jefe máximo, circunstancia que se detuvo en seco con Abelardo L. Rodríguez, quien cuando se ciñó la banda emblemática declaró en forma categórica, para que lo entendiera Ca-lles y su corte: "Señores, el presidente soy yo. Y a par-tir de hoy las decisiones se tomarán en Palacio".

Pero ¿sería capaz Calderón de parar en seco al des-bordado vaquero que en junio del 2006 le dio tremenda regañada pública, cuando desde Jalisco el hoy flamante Secretario de Gobernación destapó temerariamente a Felipe como candidato del Pan a la presidencia?.

Francisco Ramírez Acuña era entonces gobernador del Estado de Jalisco y, previo acuerdo con el entonces miembro del gabinete foxista, se adelantó a los tiempos políticos y, contra la voluntad de Fox, le levantó la capu-cha al michoacano quien hoy -nobleza obliga- lo premia con el cargo más importante después de la presidencia: la Secretaría de Gobernación.

Díaz y Calles, pues, no entendieron que el poder es circunstancial, prestado, y en consecuencia se tienen que entender los ciclos. En su pecado llevaron la peni-tencia: Plutarco Elías Calles fue a dar con su grave en-fermedad a San Diego, donde compartió el ostracismo con su antiguo enemigo, José Vasconcelos… y Porfirio Díaz, repetimos, fue a dar a París con su fiel Carmeli-ta Romero Rubio, la compañera con la que compartió los años amargos del ostracismo, cruel como el acíbar y negro como las alas del cuervo; letales como la traición y la ingratitud.

Cuando volvió Calles, una vez perdonado por Ma-nuel Ávila Camacho, venía convertido en una lastimosa caricatura del poderoso personaje que fue. Poco tiempo después moría en su finca queretana.

VICENTE FOX NO VOLVERÁ
"Ellos no volverán… predijo en un memorable dis-curso Javier García Paniagua, ordenado desde Los Pi-nos con dedicatoria directa a quienes se saben más que el Estado y las instituciones.

Con lo que ya logró debe conformarse Vicente Fox. Tuvo, logró poder, hizo locuras e hizo fortuna; de paso se hizo de una barbie otoñal ajena; ¿qué más puede pe-dir?, ¿a qué más puede aspirar?. De tajo deberá Calde-rón tumbarle las alas antes de que pueda hacer daño.

FRANCISCO GARCÍA FLORES es profesor y periodista. Mexicali, Baja California.

Inicio Siguiente
Revista Así, información de fondo.
Editada por Servicios Informativos del Noroeste, S.A. de C.V.
Gustavo Muñoz No. 15, esquina con Callejón Campeche.
Hermosillo, Sonora, México. CP 83180
Tels. (662) 218-86-17, 218-66-71 y 216-59-29