ARRECIAN GOLPES
entre Bours y El Imparcial
Pero ninguno tira
la toalla ni se quita los guantes.
Decididos
a cuidar su respectivo territorio -el político y
el editorial-, el gobernador Eduardo Bours y el más
influyente periódico de la entidad, El Imparcial,
sostienen un permanente forcejeo: de poder a poder.
Bours
-que alguna vez, siendo senador de la República,
cubrió un espacio de colaborador en esa publicación-
al inicio de su carrera política se empeñó
en aparecer ajeno a la clase política de viejo cuño,
a la que atacó con vehemencia, pero ahora parece
haber encontrado a su verdadero enemigo en el matutino,
a la vez que éste ha sistematizado su propósito
de proyectarlo como villano favorito.
Aunque
por la línea conservadora del periódico y
la extracción empresarial de Bours, de primera instancia
todo indicaba que iban a tener total coincidencia, en los
hechos no ha sido así.
Desde
el inicio de la administración, el esquema del actual
gobierno estatal se ha orientado a respaldar su dinámica
de acción con una amplia difusión mediática
-fundamentalmente a través de anuncios espectaculares
y en medios electrónicos-, y el matutino ha buscado
golpear en los puntos sensibles para hacer lucir mal a su
presa: Cada gesto, cada palabra, cada expresión del
mandatario, pasando por el desempeño de sus colaboradores
-a excepción de Horacio Soria cuando era titular
de Educación, pues siempre ha estado más cerca
de la casa editorial-, es minuciosamente fiscalizada por
el diario, que cada mañana destaca selección
de pifias, con frecuencia con demérito de información
de más valor.
La
integración del equipo -el papel "ciudadano"
de su hermano Ricardo Bours y de Guatimoc (Guati) Yberri-,
la decisión de hacer un recorte de 500 burócratas,
su desempeño ante la huelga en la mina de Cananea,
el enfrentamiento con maestros, la guerra contra Manlio
Fabio Beltrones, su rechazo a Roberto Madrazo, su estrecha
relación con Elba Esther Gordillo, su cercanía
a Vicente Fox y ahora a Felipe Calderón, su manejo
del PRI y su trato a otros partidos, sus informes, la campaña
política. Todo lo que hace Bours ha estado bajo la
lupa del cuestionamiento sistemático de El Imparcial.
En
fechas más recientes, con motivo de la discusión
de la iniciativa de la ley de ingresos y presupuesto de
egresos para 2007, que envió el gobernador al Congreso,
El Imparcial encontró una verdadera mina acercándose
a las intenciones del PAN, cuya bancada, a través
de su coordinador, el diputado Florencio Díaz Armenta,
empujó hasta lograr una modificación sustantiva.
De
hecho, antes el propio dirigente estatal del PAN, Enrique
Reina, había marcado la línea sobre el presupuesto,
aunque subrayó con fuerza su crítica a la
situación de la seguridad pública en el estado,
lo cual ameritó respuesta contundente del procurador,
Abel Murrieta, y la airada condena del dirigente del PRI,
Ernesto de Lucas.
Engolosinado,
El Imparcial daba más y más espacio a estos
aspectos, además de que reforzaba con sus observaciones
en la columna anónima Cerro de la Campana (en realidad
atribuida al seudónimo Mirón y Cía.).
Así que no titubeó en publicar una nota que
la revista semanal Proceso destacó en su edición
1577, del 21 de enero, con llamada en la portada cuya cabeza
reza: "Funcionarios sonorenses, coludidos con el narco",
y en el interior: "Desaparición por órdenes
del poder", basada en declaraciones de un testigo protegido
de la PGR, quien fuera policía municipal de Navojoa,
Jesús Francisco Ayala Valenzuela, quien adjudica
la desaparición (el 2 de abril de 2005) del reportero
de El Imparcial, Alfredo Jiménez Mota, a la connivencia
con el narcotraficante Raúl Enríquez Parra,
jefe de la banda de Los Números o Los Güeros,
del entonces director de la Policía Judicial del
Estado, Roberto Tapia Chán, a quien enmarca en el
grupo de Ricardo Bours, el hermano del gobernador.
La
molestia del mandatario se torna mayúscula, pero
actúa rápido: se entrevista con el Procurador
General de la República, Eduardo Medina Mora, a quien
expresa que su gobierno y todos los titulares del mismo
están en disposición de cooperar con la PGR
en el caso de Alfredo Jiménez, en caso de requerirse.
Al
dar lectura a un comunicado sobre una audiencia que sostuvo
con Medina Mora, Bours señaló que el funcionario
federal manifestó que si bien el caso permanece abierto,
no se desprenden elementos de las notas publicadas recientemente
que pudieran sustentar una investigación, por lo
que no se considera necesario llamar a declarar a las personas
mencionadas en esas notas.
Luego
de dar lectura al documento, el gobernador Bours precisó
que en todo esto se pueden sacar cosas positivas, como la
de volver a poner en la opinión pública el
caso de Alfredo Jiménez Mota. "Le pedí
al Procurador que se revisara todo el expediente incluyendo
las amenazas, por qué no se hizo nada para cuidar
a José Alfredo, que se retome también por
supuesto por qué tardaron tanto tiempo en declarar
la desaparición, que se investigue quien entró
al departamento de Alfredo y quién sustrajo documentos
del departamento. Lleguemos al fondo del asunto, hablemos
con toda la verdad todos, no estamos para jugar con el dolor
de una familia, no estamos para satisfacer intereses personales
ni para vender periódicos. Es la desaparición
de una persona y creo que hay que retomarlo, y todos, con
toda la decisión".
Indicó
que no obstante que existe malestar por el manejo de una
nota con un enorme carga de dolo, no es posible que una
persona que tiene dos meses como testigo protegido y de
quien no ha salido ninguna investigación, saque ahora
una declaración y se le de la importancia para señalar
culpables. El declarante, precisó, es un ex agente
de la policía municipal, que fue despedido, que tiene
problemas de adicciones y presenta delirios de persecución.
"Me queda clarísimo que hay otros fines atrás
de estas declaraciones y del tono y manejo que se le han
venido dando a estas declaraciones", apuntó.
Puntualizó
que esto se suma a supuestas llamadas alteradas afectando
a personas, publicándolo en revistas, y ahora presumir
que es gente perseguida. (Se refiere a la publicación
en diciembre de la revista Contralínea, que dirige
en el D.F. Miguel Badillo, de un artículo titulado
El espionaje de Bours, firmado por José Reyes, en
el que reproducen una conversación que supuestamente
le grabaron al secretario técnico del gobierno estatal,
Juan Carlos Lam, del que en Hermosillo distribuyó
copias Mauricio Capdevielle, a quien, se dice, en días
pasados la policía le encontró algunas dosis
de droga).
"Sabemos
muy bien quién es el dueño de esos perros,
no vamos a perseguir perros, no ocupamos perseguir a nadie,
es una campañita que no sólo está en
contra del gobernador o del gobierno del Estado; es una
campaña en contra del Estado de Sonora, que lamentablemente
algunos medios lo toman como si fuera una realidad. De manera
muy, pero muy extraña, sacan conclusiones sin ningún
elemento, es falta de ética profesional, de ética
periodística no checar si en una declaración
hay una investigación, es falta de ética no
ver qué hay atrás del asunto", sentenció.
Los
golpes de ambos lados han sido demoledores. Pero ninguno
tira la toalla ni se quita los guantes.