En
riesgo de convertirse en minoritaria LA IGLESIA CATÓLICA
DE SONORA
De seguir postergando su renovación,
en 20 años la Católica podría ser
una iglesia minoritaria en el Estado,
dice Tomás Herrera Seco.
Por: Edgardo CARRILLO LÓPEZ
La
lentitud hacia el cambio y la anticuada organización de la
Iglesia Católica de Hermosillo ha provocado que la necesidad
espiritual de los sonorenses sea llenada por otras propuestas cristianas,
a grado tal que, de seguir así, en máximo 20 años
podría ser una iglesia minoritaria en el Estado.
Así
lo estima Tomás Herrera Seco (sacerdote, filósofo
y periodista, quien divide responsabilidades entre su trabajo como
presbítero, escritor y comunicador), a quien de manera especial
preocupa la actitud entre la jerarquía católica de
esta región y los grupos sociales que él identifica
como "los pudientes de la comunidad", al haber entrado
ambos en un maridaje de conveniencias que impide apostar por una
iglesia profética y actual.
En
las buenas relaciones sucede que quien más sabe ayuda a quien
menos sabe; y esto ha fallado en la relación de la Iglesia
Católica de Hermosillo con sus feligreses intelectual y económicamente
solventes, opina Herrera y agrega:
"Pudieron
haberla apoyado en la renovación de sus estructuras y eficacias,
como han hecho en sus correspondientes empresas para un mejor servicio
a la comunidad; pero no fue así; espiritualmente se ha apostado
por una Iglesia conservadora y silenciosa".

Como
buen analista de la evolución de los últimos 25 años
en el Estado de Sonora, Herrera considera que esta situación
es particularmente delicada en el caso de la Arquidiócesis
de Hermosillo, pues no se está tomando en cuenta su condición
de frontera, donde permean dos realidades: la norteña de
México y la de los Estados Unidos. Y conforme a ello -enfatiza-
la Iglesia aquí no lo tiene fácil, dada la suma de
las dos culturas; y con base en esta exigente realidad se requiere
más iluminación y atrevimiento contra menos conservadurismo
que en otras diócesis de México.
"Es
una torpeza histórica el no saber reaccionar inteligentemente
ante ese dualismo social que se nos presenta a los norteños.
Las tendencias que llegan de Norteamérica -con especial influencia
en las nuevas generaciones- son dinámicas, plurales y expresivas,
en tanto que la oferta de la Iglesia Católica de Sonora resulta
estática, fría, anticuada, lenta. En nuestras iglesias,
ir a misa los domingos es altamente aburrido".
Afirma
que con esto podemos "presuponer que si el catolicismo de Sonora
sigue este ritmo de miopía, corre el riesgo de pasar a ser
una iglesia minoritaria en no más de 20 años".
NO
HAY VACÍO ESPIRITUAL
Lo más preocupante -dice- es que esto ocurre no porque los
sonorenses hayan caído en un vacío espiritual: "Son
religiosos, hay una comunidad hambrienta de una vida espiritual
y mística; lo corrobora el éxito de las agrupaciones
cristianas que se han ido instalando en Sonora y que han logrado
una inmejorable respuesta de la gente".
Al
cuestionarle cuál es entonces el problema, Herrera Seco insiste
en que no hay un vacío espiritual como tal, "sino la
necesidad de una evolución en las formas de la Iglesia Católica",
pero a la vez advierte que ello ocurre no porque la Iglesia no quiera
cambiar y adecuarse a los nuevos tiempos, sino porque en nuestro
Estado la institución religiosa cuenta con estructuras obsoletas.
Y
ejemplifica: "Nos falta un gran proyecto económico autónomo
y sustentable para toda la Diócesis; templos e instalaciones
modernas; redes de laicos comprometidos a tiempo completo; un diaconado
permanente con hombres casados; canales de financiamiento y crédito
que respalden el trabajo de los sacerdotes que son enviados a abrir
nuevas comunidades; liturgias pedagógicamente activas y participantes;
sacerdotes preparados no sólo teológicamente, sino
en temas necesarios para liderar una comunidad, como es administración,
economía, comunicación... la ausencia de estos aspectos
-fundamentales en cualquier organización moderna- generan
dificultades para una renovación integral de la Iglesia Católica
de Hermosillo".
Habla
de las buenas intenciones de la Iglesia Católica, e incluso
de la fortaleza y estabilidad históricas que como institución
tiene, pero también reconoce que eso mismo ha desembocado
en una estructura muy pesada como para esperar de ella un cambio
repentino.
"No
es justo afirmar que nuestra Iglesia no haya sabido o querido adecuarse
a los tiempos y necesidades de la gente; sí lo ha venido
haciendo; ahí están los Concilios (la única
religión en el mundo que, siglo tras siglo, ha hecho examen
de conciencia y cambios), lo que pasa es que al ser una institución
universal y milenaria le está costando mucho trabajo adecuarse
a esta nueva actualidad, tan acelerada y plural. Se requiere (y
hay una parte de la Iglesia que está luchando mucho para
conseguirlo lo antes posible) el delegar en los países y
en las regiones del mundo (a las conferencias episcopales) la capacidad
de que cada pueblo regule y administre su praxis religiosa. Esto
no dañaría el fondo de las verdades universales, pero
sí la forma de expresión, adecuada a cada cultura",
afirma Herrera.
Sin
embargo, se le hace ver que a él en lo personal le gustaría
mucho que la Iglesia Católica cambiara más rápidamente,
a lo que comenta:
"Estoy
deseando los cambios. Pero así como por un lado me siento
un bautizado visionario y atrevido de la catolicidad, y deseo que
cuanto antes la Iglesia tenga entrañas de misericordia hacia
las nuevas realidades -situaciones, hombres y mujeres, que requieren
del amor misericordioso de la iglesia más que la condenación
eterna-, entiendo también el gran esfuerzo que se necesita
para que esta institución milenaria ponga un hasta aquí
al antes para pensar en el presente y en el futuro.
"La
Iglesia Católica sigue viviendo de las rentas de su historicidad,
quizá porque hay todavía una generación de
patriarcas que conservan muchos compromisos terrenales de imagen,
economía, posiciones, y tienen miedo de perder sus prerrogativas",
sentencia Herrera, quien sin vacilación expresa su sentir
en este aspecto:
"Tengo
ganas de que pase esta generación de dinosaurios que nos
impide avanzar como Dios manda, no como ellos quieran".
LAS
CULPAS DE LOS RICOS
En concreto, opina Herrera, la Iglesia Católica necesita
adoptar nuevas formas de fortaleza económica y de financiamiento,
porque es denigrante y antitestimonial que en estos tiempos siga
viviendo simplemente de la limosna, "sin saber delegar en los
laicos responsabilidades suficientes para conformar una estructura
financiera moderna".
Puntualiza:
"En esto mucho ha tenido qué ver la falta de una ayuda
inteligente y dispuesta de parte de los católicos económicamente
más solventes, que han omitido una verdadera ayuda de orientación
y estructuras económicas, como hacen en sus empresas, y con
la Iglesia han seguido propiciando el juego de la limosna en vez
de una estructura económicamente firme".
Dice
que eso ha incapacitado a la Iglesia sonorense para emprender proyectos
de gran envergadura en todos sentidos, y va más allá
al denunciar que la Iglesia Católica de Sonora se ha dejado
engañar por los ricos de la comunidad.
"Hasta
este momento los ricos siguen fomentando un apoyo a la Iglesia desde
formas obsoletas y lastimosas, como son las limosnas, las quermeses,
los patronatos. No han querido ayudarla a fermentar un proyecto
financiero solvente, el cual los ricos saben que es indispensable
para cualquier organización eficiente.
"Ello
no implica que el diezmo cotidiano (o limosna dominical) las quermesesconvivencias
y otras iniciativas menores tengan que desaparecer; son buenas para
la corresponsabilidad diaria o para pagar los créditos obtenidos
en una comunidad católica. Pero de ahí a que toda
una Diócesis o una parroquia estén sujetas a una economía
feudal, eso ya es obsoleto e ineficaz
Por
si fuera poco -señala- eso es algo que ellos, los ricos,
pueden hacer fácilmente, pues "cuentan con la experiencia
y los medios para impulsar junto con la iglesia toda una estructura
económica que la dote del patrimonio necesario y las operaciones
financieras pertinentes como para lograr resultados de mayor capacidad
para actuar e irse regenerando como institución".
Se
le cuestiona si no será que a esos grupos de la comunidad
no les conviene la independencia de la Iglesia para, así,
tener cierto grado de control sobre ella, a lo que responde:
"Pues
habría que preguntárselo a ellos. Pero yo creo que
consciente o no, los ricos de Sonora han abusado de la Iglesia;
la tienen comprada. Ellos aparentemente apoyan con esos formatos
caducos que no sirven para nada, y a cambio reciben indulgencias
para que la Iglesia no denuncie las aberraciones e injusticias que
muchas familias ricas cometen en los ámbitos de los negocios
y las inversiones.
"Si
de verdad amasen a la Iglesia Católica y la sintieran como
un instrumento útil y eficaz en nuestra cultura, para el
bien de ellos y de sus hijos y nietos, la ayudarían con proyectos
viables para que se convierta en una instancia fuerte contra las
peligrosas corrientes que están amenazando los cimientos
éticos de nuestra comunidad sonorense".
LAS
CULPAS DE LOS CURAS
Pero si bien esos grupos económicamente poderosos cargan
su grado de culpa, al preguntarle al padre Herrera sobre la que
corresponde a las cabezas de la arquidiócesis de Hermosillo,
opina sobre el arzobispo emérito don Carlos Quintero Arce:
"Don
Carlos fue una gran figura en lo individual, es un gran hombre,
culto y bueno; pero le falló la capacidad de hacer escuela,
de crear las estructuras para los tiempos modernos.
"Fue
enviado a Sonora para poner en marcha la renovación planteada
por el Concilio Vaticano Segundo, y es verdad que sufrió
mucho con el gran peso histórico de don Juan Navarrete y
Guerrero; pero, cuando le llegó su hora, don Carlos como
que fue vencido más por las circunstancias que por su coraje
organizativo. Se convirtió en una figura singular, atractiva
y curiosa, pero no obtuvo los resultados que sin duda quiso haber
tenido. Quizás no supo plantear con autoridad su proyecto
ante un presbiterio muy conservador y que se encontraba perfectamente
acomodado en una línea de Iglesia".
Sobre
el arzobispo José Ulises Macías Salcedo, opina: "Don
José Ulises llegó con aires de frescura y renovación,
había muchas esperanzas puestas en él, pero quizá
por su situación de salud delicada, o tal vez por una excesiva
bondad personal, han pasado ya 10 años y no se han visto
cambios radicales en las formas de la arquidiócesis de Hermosillo.
"Un
Obispo es como un gobernador, le tiene que meter muchas ínsulas
a su gobierno. La comunidad católica en general desconoce
si hay proyectos, objetivos, metas de trienio, sexenio. Hay ausencia
de información, de cartas pastorales como instrumentos de
orientación al pueblo cristiano ante problemas sociales específicos,
sobre los que se deben tener criterios muy claros.
"Yo
comprendo que tiene un equipo de sacerdotes muy reducido, que son
pocas las vocaciones, y que algunos sacerdotes, como humanos que
son, generan problemas; y todo eso desgasta. Pero también
es importante que se acerquen a él los católicos capacitados
para ofrecerle apoyos reales de cambio y transformación,
así como un afán de su parte por encontrar instrumentos
eficaces en la comunidad que sirvan para lograr resultados eficaces
y satisfactorios".
REPERCUSIONES HASTA EN LO LABORAL
Toda esta situación por la que actualmente atraviesa la Iglesia
Católica en Sonora, tiene repercusiones incluso en cuestiones
aparentemente alejadas de lo religioso, como es el caso de las empresas
que cada vez más prefieren contratar a trabajadores que miembros
de iglesias cristianas.
"No
se trata de una impresión personal; si hablamos con la mayoría
de los empresarios sonorenses, nos dirán que entre sus colaboradores
más consecuentes y honrados están aquellos comprometidos
con formas religiosas distintas a la Católica, y que en cambio
los más irresponsables y conflictivos siguen siendo los empleados
que pertenecen a la Iglesia Católica.
"Esto llama mucho la atención a los empresarios, y la
connotación religiosa, considerada hasta ahora como privada
y no se tenía en cuenta en las entrevistas laborales, va
a comenzar a considerarse seriamente al momento de recibir candidatos
para un puesto laboral".
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